En la mágica Venecia, el histórico Magazzini del Sale se convierte en un lienzo excepcional gracias a las innovadoras animaciones de Nalini Malani. Las proyecciones de sus obras se despliegan sobre las irregulares paredes de este antiguo almacén de sal, creando una experiencia inmersiva que fusiona lo moderno con lo ancestral. Las imágenes parpadeantes, que parecen bailar como pigmentos sobre piedra, evocan la esencia de las pinturas rupestres en movimiento.
La instalación, titulada “Of Woman Born”, se estrenará durante la Bienal de Venecia y ha sido comisionada por el Kiran Nadar Museum of Art. Este ambicioso proyecto se basa en decenas de miles de imágenes dibujadas a mano que han sido transformadas en animaciones, tejiendo una narrativa rica en mitología, literatura y sonido. A medida que los espectadores recorren el espacio, se ven guiados por una figura recurrente en las obras de Malani: la “Skipping Girl”, deambuleando por la ciudad en carteles y señalización pública, conectando a los visitantes con su arte.
A los 80 años, Malani continúa desafiando los límites de su práctica, que ha abarcado desde el dibujo y el cine hasta la instalación desde finales de la década de 1960. En una conversación reciente, la artista reflexionó sobre el diálogo entre su obra y la arquitectura del Magazzini del Sale. Las superficies de los muros, deterioradas por el paso del tiempo, no sólo se utilizaron como un soporte sino que se integraron en la narrativa. “No quería cubrir la historia que los ladrillos cuentan”, compartió Malani, resaltando la relación entre su trabajo y el lugar.
El mito de Orestes, un relato que destaca la justificación del matricidio en la antigua Grecia, está en el centro de esta exploración. La artista conecta esta narrativa con la realidad contemporánea, enfatizando cómo la violencia y la desvalorización de la vida de las mujeres persisten hoy. Para Malani, la mitología no es solo un eco del pasado; es una reflexión sobre los problemas actuales que enfrentan las mujeres.
En “Of Woman Born”, existen nueve canales de animación que se proyectan a lo largo de tres muros del Magazzini, creando un efecto casi cavernoso. La interacción del espectador es esencial; deben moverse, descubrir, casi como si estuvieran pasando páginas de un libro. “Sin el espectador, no hay arte”, subrayó.
El proceso creativo de Malani involucra un profundo vínculo entre el dibujo y la animación. Desde sus primeros trabajos en animación en 1969 hasta su uso de aplicaciones modernas en dispositivos iPad, la artista mantiene una conexión tangible con su trabajo a través de un enfoque manual. “Me gusta la sensación de contacto directo”, comentó, reflejando su estilo inmersivo y accesible.
El sonido, un elemento fundamental de la instalación, amalgama fragmentos de textos de autores como T.S. Eliot y Hannah Arendt, creando una experiencia multisensorial en la que los distintos matices se entrelazan. Esta capa sonora complementa las imágenes, dando vida a un espacio donde el movimiento, el tiempo y la atmósfera convergen.
A lo largo de su obra, el tema del desplazamiento y la memoria ha sido crucial. Como artista que ha experimentado desarraigo en su propia vida, Malani se siente motivada a plantear preguntas en lugar de ofrecer respuestas, invitando al público a reflexionar sobre la historia y las decisiones humanas que dan forma a nuestra realidad. “El verdadero problema radica en cómo usamos la tecnología y las decisiones que tomamos”, concluye.
Con “Of Woman Born”, Malani no solo desafía las expectativas de la instalación contemporánea, sino que también nos recuerda la importancia de la historia y el papel continuo que juega en nuestro presente.
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