La artista y escritora sueca Fia Backström ha dedicado casi una década a conectar con la comunidad de Buffalo Creek, en West Virginia, un lugar marcado por un trágico legado de desastres ecológicos y pobreza intergeneracional. Desde su primera visita en 2017, Backström ha explorado la relación entre el deterioro ambiental y un duro contexto socioeconómico, trayendo a la luz historias que a menudo quedan silenciadas.
Uno de los eventos más impactantes que ha resonado en su investigación es el colapso de un dique de residuos de carbón el 26 de febrero de 1972, que desató una avalancha de lodo negro, causando la muerte de 125 personas y dejando a 4,000 sin hogar. La empresa minera que operaba en la zona se escudó en llamar al desastre un “acto de Dios”, mientras que los sobrevivientes recibieron un escaso acuerdo de $13,500. Este contexto de sufrimiento e injusticia ha sido el telón de fondo para la creación artística de Backström, quien busca dar voz a los relatos de los habitantes de la región.
Su última exposición, actualmente en el Queens Museum y disponible hasta el 17 de mayo, titula “The Great Society” y utiliza una mezcla de fotografía, bordado y docupoemas para contar historias que combinan los legados de explotación y resistencia. Desde el inicio de su trabajo, ha capturado imágenes e historias que revelan la continua lucha de la comunidad west virginiana.
Uno de los primeros trabajos expuestos es “Witness [According to Estimates]” (2025), un texto docupoético que presenta estadísticas escalofriantes sobre el daño ambiental en la región, así como un registro del sufrimiento humano. Este trabajo se inspira en la obra de la poeta activista Muriel Rukeyser, quien también se centró en las narrativas de los mineros y sus desafíos.
Backström también ha creado una serie de esculturas fotográficas que replican los anuncios de seguridad en las minas, invirtiendo los colores para poner de manifiesto la falta de visibilidad que a menudo padecen estas comunidades. Así, su arte no solo busca representar la realidad, sino también invitar a una reflexión más profunda sobre la forma en que se cuentan estas historias.
Una de las obras destacadas es “Sacrifice Zone” (2025), una estructura de 63 pies de largo que exhibe imágenes de la naturaleza, capturadas en la región, en un formato que provoca una reflexión sobre la ausencia de los cuerpos en estas narrativas. Al no exhibir a los habitantes, Backström responde de forma crítica a la representación mediática que ha estigmatizado a los residentes de Appalachia.
Las proyecciones también ocupan un lugar fundamental en su trabajo, como en “Toxicology Report” (2025), un video de 15 minutos con imágenes aéreas de los daños causados por la extracción de carbón, complementadas con fragmentos de entrevistas a los locales. Este enfoque mezcla la poesía con el activismo, y ofrece un espacio para que las voces comunitarias sean finalmente escuchadas.
En su búsqueda de una mejor comprensión de la comunidad, Backström también se ha comprometido con las tradiciones locales, como lo demuestra el “Buffalo Creek Therapy Quilt 2025”, creado en colaboración con residentes de la zona. Este trabajo, que fusiona historia y acción comunitaria, se inspira en un quilt similar hecho poco después del desastre de 1972, y simboliza la perseverancia y el apoyo mutuo entre sus miembros.
En este contexto de pérdida y resistencia, Fia Backström no solo documenta una historia, sino que también plantea interrogantes profundos sobre el papel de los artistas y las comunidades en la narración de sus propios relatos. Este trabajo demuestra que, más allá de una simple recolección de datos, es fundamental plantear preguntas desafiantes sobre la memoria y la representación, subrayando cómo el pasado a menudo se repite, y cómo la solidaridad entre los trabajadores se convierte en un acto de resistencia en sí mismo.
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