La causa es una fuga en el motor que “no se pudo remediar”.
El enorme cohete de nueva generación de la NASA debía realizar un vuelo de prueba no tripulado de seis semanas de duración alrededor de la Luna y de vuelta, lo que supondría la primera misión del programa Artemis de la agencia espacial, sucesor del Apolo.
El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), tan alto como un edificio de 32 pisos y dos etapas, y la cápsula de la tripulación Orion iban a despegar del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, estaba programado para lanzarse durante una ventana de lanzamiento de dos horas.
La NASA ha fijado el 2 y el 5 de septiembre como fechas de lanzamiento de reserva.
El programa Artemisa de la NASA -que lleva el nombre de la diosa que era la hermana gemela de Apolo en la antigua mitología griega- tiene como objetivo devolver a los astronautas a la superficie de la Luna ya en 2025 y establecer una colonia lunar a largo plazo como trampolín para futuros viajes aún más ambiciosos que enviarán a seres humanos a Marte.
En desarrollo desde hace más de una década, con años de retrasos y sobrecostes presupuestarios de mil millones de dólares, la nave SLS-Orion ha costado hasta ahora a la NASA al menos 37.000 millones de dólares, incluyendo el diseño, la construcción, las pruebas y las instalaciones en tierra.
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