La decisión de no renovar el contrato con Easy Aerial, un fabricante de drones que colabora con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EE.UU. y con el ejército israelí, marca un hito significativo en la lucha de activistas contra el uso militar de la tecnología en el Brooklyn Navy Yard. Esta medida, que refleja la culminación de más de un año de protestas y campañas organizadas por el grupo Demilitarize Brooklyn Navy Yard, se hizo oficial durante una reunión de la Corporación de Desarrollo del Navy Yard el 11 de febrero de 2026.
Easy Aerial ha sido presentado por la instalación como un negocio de “arte y fotografía”, aunque documentos del gobierno indican que la compañía tiene contratos que suman millones de dólares con la Fuerza Aérea de EE.UU. y contratos de formación para operadores de drones con la CBP. Un video de 2021 mostraba a soldados israelíes utilizando drones de Easy Aerial en operaciones militares, lo cual alimentó las preocupaciones de los activistas sobre las implicaciones éticas de las actividades de la empresa.
La decisión de no renovar el contrato se tomó en un contexto de creciente presión pública. Activistas, que han llevado a cabo protestas, campañas de correo electrónico y llamados a la acción en reuniones del consejo, argumentan que su esfuerzo ha sido crucial para cuestionar la relación entre el Navy Yard y empresas vinculadas a prácticas militares controvertidas. En una declaración reciente, el grupo enfatizó que la victoria no es el resultado de la política convencional, sino del poder colectivo de las comunidades que exigen cambios.
El concejal de Nueva York Lincoln Restler, que representa al distrito del Navy Yard, confirmó que la presión pública estuvo presente en las discusiones con los líderes de la Corporación de Desarrollo del Navy Yard. Según Restler, ha habido un “interés legítimo” en reconsiderar qué tipo de negocios deben operarse en espacios públicos, en línea con los valores de la comunidad.
A pesar de que algunos funcionarios políticos se han adjudicado parte del mérito por la decisión, los organizadores sostienen que la movilización comunitaria fue la verdadera fuerza detrás del cambio. El grupo Demilitarize Brooklyn Navy Yard declaró que su impacto fue evidente y que continuarán luchando por la expulsión de Crye Precision, otro fabricante de uniformes que realiza contratos con ICE y tiene vínculos polémicos, incluido un patrón de camuflaje utilizado por fuerzas militares israelíes.
Las tácticas de los activistas han evolucionado, dado que la gestión del Navy Yard ha restringido el acceso público a las reuniones. Anteriormente abiertas, ahora las reuniones solo permiten un número limitado de asistentes que observan a través de videoconferencia, y los comentarios públicos se presentan por escrito, sin oportunidades para el diálogo directo.
La movilización ha contado con la aprobación de muchos en la comunidad que consideran que las actividades de Easy Aerial y otras empresas similares son incompatibles con los valores de seguridad y bienestar social. Con una población significativa de trabajadores inmigrantes en la zona, muchos consideran que es esencial poner fin a los contratos con aquellos que operan en esferas asociadas con la militarización y la deportación.
Mientras el Brooklyn Navy Yard caminaba hacia su decisión, la presión de la comunidad se hizo sentir con más fuerza, recordando a todos que el activismo puede, y a menudo debe, desafiar las narrativas dominantes de poder empresarial y gubernamental. La historia no termina aquí, ya que los activistas están decididos a continuar su lucha por un espacio público que, según ellos, debe ser seguro y acogedor para todos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


