El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), un pilar en la evaluación de políticas sociales en México, ha sido eliminado por la administración actual, liderada por López Obrador, como parte de un movimiento más amplio contra organismos autónomos. Este acto ha sido interpretado como un paso hacia el autoritarismo, culminando en cambios que podrían llevar al Poder Judicial a convertirse en un instrumento del régimen.
La desaparición del Coneval, junto a otros organismos, marca un cambio drástico en la estructura del país, alejado de un México que una vez se preocupó por la evaluación objetiva de sus políticas públicas. Hasta el establecimiento del Coneval, el país contaba con herramientas precisas para medir y actuar frente a la pobreza multidimensional, como lo mandaba la Ley General de Desarrollo Social. Sin embargo, su extinción deja un vacío que el Inegi, a pesar de ser responsable de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, no está preparado para llenar.
El debate sobre la imparcialidad del Inegi para evaluar la situación social se vuelve imperante. La falta de herramientas para medir la pobreza podría tener repercusiones directas en los esfuerzos actuales del gobierno por implementar programas asistencialistas, particularmente en un contexto donde la salud económica del país es cuestionable. A pesar de los intentos de eludir términos como “recesión”, el primer trimestre de este año dejó una alarmante pérdida de 120,000 empleos, una consecuencia no vista desde la crisis financiera global de 2009. De estos, un 73% pertenece al sector informal, que carece de soporte ante la pérdida de trabajo.
La subocupación también se presenta como un problema creciente, con 3.9 millones de personas buscando más horas de trabajo e ingresos, lo que refleja un estado económico precario. Sin herramientas de medición disponibles, es complicado dimensionar el impacto de un gobierno que enfrenta crecimientos económicos casi nulos y que posiblemente estará marcando un aumento en la pobreza en sus múltiples formas.
En un escenario así, la necesidad de información clara y precisa se torna esencial. No se busca simplemente minimizar la crisis actual, sino entender su dimensión y planear estrategias efectivas que puedan mitigar el creciente flagelo de la pobreza, que seguramente se verá exacerbado sin un marco de evaluación que permita alinear propuestas y datos reales. Las cifras son fundamentales para comprender la situación y, ante la ausencia de un organismo como el Coneval, el futuro de la política social en México se asoma incierto y vulnerable.
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