El 28 de agosto de 2026, la devastación provocada por inundaciones en la frontera entre Nepal y China alcanzó una magnitud alarmante. La Agencia Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal elevó la cifra de desaparecidos a 1,924, dos días después de que un torrente de agua y lodo, consecuencia del colapso de un glaciar, arrasara comunidades enteras. Hasta ahora, se reportan al menos 579 muertos en Nepal, un panorama que se complica con la confirmación de cinco fallecidos en el lado chino, llevando el saldo total a 584.
Entre los desaparecidos, se encuentran 517 extranjeros y 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos, lo que subraya la magnitud del evento y su impacto en diferentes comunidades. Equipos de rescate, apoyados por helicópteros militares, continúan arduamente con la búsqueda de los desaparecidos a lo largo de las zonas montañosas afectadas.
Las imágenes que emergen del desastre son desoladoras. En el distrito de Nuwakot, calles y viviendas quedaron sepultadas en barro, mientras que puentes y caminos se destruyeron por completo. En la prefectura de Shigatse, en el Tíbet, una carretera fue devorada por el lodo, y se ha alertado sobre la formación de un lago potencialmente peligroso en la frontera, con la posibilidad de que la presa natural se rompa y cause más inundaciones.
La coordinadora residente de la ONU en Nepal, Lila Pieters Yahia, informó que el gobierno nepalí ha movilizado más de 30,000 efectivos de seguridad para las operaciones de rescate, evidenciando la seriedad de la situación. Más de 35 puentes y 40 kilómetros de carreteras resultaron dañados, lo que complica aún más el acceso a las áreas críticas. El ejército nepalí ha logrado rescatar a más de 100 personas, quienes se encontraban atrapadas en instalaciones hidroeléctricas.
La Cruz Roja de Nepal también está activamente involucrada, enfocándose en proporcionar ayuda humanitaria a gran escala para las más de 1,200 personas desplazadas. En el lado chino, la situación es igualmente grave. Un alud de lodo ha devastado un edificio en el paso fronterizo de Gyirong, y las autoridades advierten sobre el riesgo de nuevos deslizamientos, dada la continua inestabilidad del terreno.
Mientras tanto, el primer ministro chino, Li Qiang, asistió a la región para supervisar las tareas de rescate, acompañado por efectivos militares. La situación es crítica, ya que las autoridades han alertado sobre el peligro de un posible desbordamiento de un lago recién formado que, con 2 millones de metros cúbicos de agua, podría generar nuevas inundaciones.
A nivel internacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que 90 estadounidenses están desaparecidos, al igual que 288 ciudadanos indios y cerca de 100 chinos en Nepal. El desastre resalta no solo la vulnerabilidad de estas comunidades montañosas, sino también la necesidad de una respuesta rápida y efectiva en situaciones de emergencias climáticas. La búsqueda de sobrevivientes continúa, mientras la región enfrenta el desafío de la reconstrucción tras la tragedia.
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Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com.






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