El reciente lanzamiento de la obra que documenta los viajes del célebre poeta chileno Pablo Neruda a las costas de Topolobampo y Mazatlán captura la esencia de su profundo vínculo con el mar y la cultura sinaloense. En una presentación celebrada en el museo Casa del Marino, con motivo del 494 aniversario de la fundación de Mazatlán, el autor del libro, Feliciano Castro Meléndrez, describió cómo Neruda "sabe de aguas salobres de estos mares", reflejando el cariño que el poeta sentía por esta región.
Castro Meléndrez, también secretario de Gobierno estatal, destacó la importancia de Neruda, cuya poesía resuena con referencias a Sinaloa en obras emblemáticas como El canto general, Confieso que he vivido y Memorial de isla Negra. En esta última, Neruda expresa: "y voy durmiendo como navegando en la respiración de Sinaloa", logrando así una conexión lírica con el paisaje local.
El libro busca cultivar un enfoque humanista y poético, aspirando a generar felicidad y trascender en la vida de sus lectores. Durante su intervención, Castro Meléndrez subrayó cómo su obra no solo recuerda al poeta, sino también a otros artistas que han dejado una huella en el puerto a lo largo del siglo XX, muchos de los cuales han caído en el olvido.
Con un enfoque en la investigación, el autor incluye textos de Carlos Osuna Góngora, un reconocido poeta porteño que documentó la presencia de Neruda en Mazatlán en Memorial para el año 2000, destacando una conversación entre ambos en el icónico cerro El Vigía, desde donde observaron las desigualdades entre el lujo y la miseria local. Además, se exploran los relatos sobre su paseo por el emblemático faro de la isla del Crestón, basándose en la investigación del cronista Joaquín López.
La influencia de Mazatlán va más allá del tiempo y la geografía, pues fue visitada por escritores internacionales en los siglos XIX y XX, tales como D.H. Lawrence, Allen Ginsberg y Anaïs Nin, quienes encontraron inspiración en sus paisajes. Castro Meléndrez también menciona a figuras icónicas que dejaron su huella en la ciudad, desde Herman Melville hasta revolucionarios como Francisco Villa.
La memoria de Neruda se perpetúa en el puerto, evidenciada por una placa en Topolobampo y un busto en el malecón de Olas Altas en Mazatlán. También se está impulsando un festival de poesía en su honor, que ha recibido la aprobación del cabildo local.
Esta obra no solo celebra la grandeza de Neruda, sino que también invita a reflexionar sobre la rica historia cultural de Sinaloa y los lazos que se forman entre la tierra, el mar, y la poesía. Con un enfoque claro, el relato de Castro Meléndrez resuena como un canto a la belleza de la literatura que une a generaciones y regiones.
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