El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, hizo una poderosa conexión el 11 de septiembre de 2026 entre los devastadores atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y el ataque sufrido por su país el 7 de octubre de 2023 a manos de Hamas. En un mensaje de gran impacto, Netanyahu subrayó que ambas naciones han sido blanco del terrorismo debido a la defensa de valores comunes.
“El 11 de septiembre, Estados Unidos fue golpeado por la pura maldad. El 7 de octubre, Israel fue golpeado nuevamente por ella; y, sin embargo, hoy algunos nos piden que comprendamos a los terroristas, que entendamos sus agravios y su contexto”, afirmó el mandatario, destacando la naturaleza injustificable de los ataques perpetrados.
Netanyahu destacó que los autores de ambos ataques comparten un odio profundo hacia estos países, afirmando: “No es casualidad. Nos odian porque defendemos la libertad, la democracia, la civilización y la vida”. Estas declaraciones se produjeron en un contexto tenso, marcado por la guerra en la Franja de Gaza, que se desató tras el ataque de 2023, resultando en la muerte de aproximadamente 1.200 personas y la captura de 250 como rehenes.
En su discurso, también elogió la postura del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, reconociendo su firmeza contra el terrorismo. “Bajo el liderazgo del presidente Trump, Estados Unidos ha demostrado una vez más que planta cara al terror”, indicó el primer ministro, subrayando la importancia de la colaboración entre ambas naciones en la lucha contra el extremismo.
“Estados Unidos e Israel afirman juntos: nunca nos doblegaremos ante el terror, nunca nos rendiremos ante la maldad y, juntos, la venceremos”, concluyó Netanyahu, reafirmando su compromiso con la resistencia y la defensa de sus respectivos pueblos.
El contraste entre el ataque del 11 de septiembre, que dejó cerca de 3.000 muertos a manos de miembros de Al Qaeda, y el de octubre de 2023, sigue resonando en el imaginario colectivo. El impacto del 11 de septiembre se sintió profundamente en la seguridad nacional de Estados Unidos, con aeronaves secuestradas que impactaron en las Torres Gemelas y el Pentágono, mientras que un cuarto avión cayó en Pensilvania en un intento de los pasajeros por recuperar el control.
Ambos hitos no solo reflejan la lucha continua contra el terrorismo, sino que también resaltan el impacto duradero que estos eventos han tenido en la política y la seguridad a nivel global. La conexión señalada por Netanyahu nos recuerda que la lucha contra la maldad extremista no es una cuestión aislada, sino un desafío que enfrenta a muchas naciones en la actualidad y en el futuro.
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