El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reafirmó recientemente su postura en cuanto a la presencia militar de su país en el sur de Líbano, resaltando que las tropas israelíes no se retirarán hasta que se elimine la amenaza representada por el grupo Hezbollah. Durante una visita a las fuerzas desplegadas en este territorio, Netanyahu enfatizó que mientras Hezbollah continúe armado en la región, Israel mantendrá su presencia.
“No abandonaremos el sur de Líbano hasta que la amenaza haya sido eliminada,” declaró Netanyahu a los soldados, acompañado por el ministro de Defensa, Israel Katz, y otros altos mandos militares. Esta declaración se produce en un contexto en el que Israel y Líbano firmaron un acuerdo marco en Washington, mediado por Estados Unidos, que busca establecer las bases para una paz duradera, pero que no contempla una retirada inmediata de las tropas israelíes.
El acuerdo estipula una salida gradual de dos “zonas piloto” donde el ejército libanés asumirá el control, aunque los detalles de implementación aún no se han hecho públicos. Netanyahu conectó los resultados en el terreno con el reconocimiento de ambos países: “Como resultado de sus acciones aquí, Líbano reconoce a Israel, y Israel reconoce a Líbano”.
El primer ministro describió a Hezbollah como un componente crucial del “eje iraní” y subrayó que cualquier intento de desarmar a la milicia se vería como una provocación seria. “Si identifican una amenaza para su seguridad, actúen. No esperen. Es una orden inquebrantable,” instó Netanyahu a sus tropas.
Para protegerse de Hezbollah, Israel estableció una zona de amortiguamiento de aproximadamente 10 kilómetros a lo largo de su frontera norte, dentro del territorio libanés. Las autoridades israelíes argumentan que esta franja es esencial para salvaguardar las comunidades del norte contra posibles ataques. En esta área, el ejército ha desalojado a la población civil y llevado a cabo operaciones que han resultado en la destrucción de infraestructuras, alegando que eran utilizadas por Hezbollah.
Desde el lanzamiento de la campaña militar en Líbano en marzo, se ha reportado que más de 4,000 libaneses han muerto y más de un millón han sido desplazados de sus hogares. Por su parte, Israel ha perdido al menos 32 soldados y cuatro civiles en ataques atribuidos a Hezbollah.
El 19 de junio, Israel accedió a un alto el fuego, presionado por Estados Unidos, aunque los enfrentamientos no han cesado por completo. Irán, por su parte, ha exigido un cese del fuego en Líbano, vinculando la situación con negociaciones más amplias con Washington sobre el conflicto en la región.
El acuerdo marco plantea que el ejército libanés debe “restablecer la soberanía efectiva” sobre su territorio, un proceso que se condiciona al “desarme verificado” de Hezbollah. Sin embargo, esta milicia ha rechazado los términos, dejando claro que no participará en ningún proceso de desarme sin su inclusión en las negociaciones.
Estos acontecimientos resaltan una situación compleja y volátil en la región, donde la mezcla de acción militar, diplomacia y política internacional sigue dando forma a la realidad del Medio Oriente en 2026.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

