Solo faltaba la consumación de un proceso electoral ilegítimo. De pies a cabeza. Con los otros siete candidatos presidenciales arbitrariamente en la cárcel y la libertad de expresión avasallada, la cereza de la torta fue la parodia de votación del pasado domingo en Nicaragua. Fuentes serias como Urnas Abiertas, dan cuenta de un ausentismo de 81.5%, mientras la falsa -e insostenible- versión oficial, de que habría participado el 65% del electorado, es algo sin sustento en lo que nadie cree.
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