Nicaragua, en un movimiento estratégico que ha captado la atención internacional, se prepara para firmar acuerdos comerciales con tres regiones de Ucrania que están bajo ocupación rusa. Esta decisión, anunciada en un decreto publicado recientemente en la Gaceta Oficial, refleja el compromiso del país centroamericano con alianzas estratégicas en medio de un contexto global complejo.
El documento, firmado por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, otorga “plenos poderes” a su hijo, Laureano Ortega Murillo, para que suscriba convenios que promuevan la cooperación económica y comercial con las regiones de Jersón y Lugansk. Además, un decreto previo había facultado a Ortega Murillo para establecer acuerdos similares con Donetsk, territorio también considerado por Managua como parte de la “Federación de Rusia”.
Nicaragua se ha posicionado como el principal aliando de Rusia y China en Centroamérica, una jugada diplomática que Ortega Murillo ha cultivado desde su regreso a la política en 2007. Esto revive los lazos históricos que datan del período de la revolución sandinista de 1979, fortaleciendo la relación entre Nicaragua y Moscú.
La inquietante realidad detrás de estas alianzas radica en el contexto del conflicto ruso-ucraniano. Desde la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso en febrero de 2022, Moscú ha reclamado como parte de su territorio cinco regiones ucranianas, incluida Crimea, lo que ha desatado preocupación a nivel global. Nicaragua, que en el pasado reconoció la independencia de regiones separatistas georgianas impulsadas por Rusia, continúa mostrando apoyo a la causa rusa, un factor que no pasa desapercibido para la administración estadounidense.
La colaboración entre Nicaragua y Rusia, que abarca aspectos económicos y militares, ha sido razón de alarma para Washington. Marco Rubio, jefe de la diplomacia estadounidense, ha señalado esta cooperación como una amenaza potencial a la seguridad nacional de Estados Unidos, obligado así a monitorear de cerca estos desarrollos.
Con cada movimiento, desde la firma de los acuerdos hasta la consolidación de la cooperación militar, Nicaragua reafirma su papel como un jugador clave en el tablero de poder global, desafiando las narrativas y tensiones geopolíticas que marcan la era contemporánea. El mundo observará de cerca cómo se desarrollan estos acuerdos y qué implicaciones tendrán para la región y más allá.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


