La situación económica en México ha tomado un giro preocupante, evidenciado por el creciente cautela de los bancos en cuanto a la concesión de créditos. Durante los últimos meses, se ha notado un aumento en el número de personas que, bien por despidos laborales o por la persistente inflación en los precios, están luchando para cumplir con sus obligaciones financieras. Este contexto ha llevado a los directivos de las instituciones financieras a frenar el otorgamiento de nuevos préstamos, tanto para la compra de viviendas como para desarrollos inmobiliarios.
El panorama se complica aún más con la inminente Convención Bancaria que se celebrará en Cancún, donde se discutirán preocupaciones sobre el aumento de morosidad en las hipotecas. Según datos oficiales hasta septiembre de 2025, la cartera vencida del sistema financiero alcanzaba el 3.1 por ciento, un aumento notable respecto al 2.5 por ciento de hace dos años. Sin embargo, algunos bancos han reportado cifras alarmantes que superan el 5 por ciento de impagos, aunque estas cifras suelen permanecer fuera del radar público.
Para poner esto en perspectiva, si un banco ha prestado 100 pesos y el 5 por ciento no es recuperado, esto implica que deben cobrar tasas superiores al 10 por ciento a sus otros clientes solo para no incurrir en pérdidas. Con un costo de financiamiento del 7 por ciento del Banco de México, la situación se vuelve precaria. La competencia entre bancos por atraer clientes limita la posibilidad de aumentar estas tasas, lo que complica aún más el escenario.
Si bien la banca mexicana aún reporta utilidades récord, la verdadera crisis se vive en el hogar de sus clientes. La creciente cartera vencida de créditos a vivienda media y residencial creció un 17 por ciento hasta enero, superando los 44,000 millones de pesos, según el Banco de México. En respuesta a esta situación, los banqueros están volviendo más estrictos en la evaluación de nuevos créditos, esperando que sus clientes se pongan al corriente.
Un dato alarmante que ha llamado la atención es que los créditos al consumo, que incluyen tarjetas y préstamos, han alcanzado un nivel sin precedentes de 58,380 millones de pesos en enero, la cifra más alta registrada hasta la fecha por el Banco de México.
En medio de este panorama, se ha defendido una política de crecimiento a largo plazo basada en la innovación y la disrupción tecnológica, enfatizando la importancia de capitalizar el Fondo de Fondos de Nafin con 4,000 millones de pesos. Sin embargo, es imprescindible no perder de vista la urgencia de revitalizar la economía a corto plazo, sobre todo con la desaceleración de la economía de Estados Unidos y el impacto global de esta situación.
Se anticipa un anuncio significativo el 18 de marzo en el sector energético, que podría tener repercusiones positivas, especialmente en regiones como Tabasco y Campeche, donde la economía se ha visto severamente afectada. En este contexto, la necesidad de activar motores económicos es apremiante, y todos los esfuerzos deben concentrarse en afrontar los desafíos inmediatos que afectan a la población y sustentar el crecimiento en el futuro.
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