La situación climática en la zona norte de Quintana Roo, específicamente en los municipios de Benito Juárez (Cancún) y Lázaro Cárdenas, ha sido catalogada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como de sequía anormal para el año 2026. Este hallazgo se enmarca dentro del Monitoreo de Sequía en México, que también señala que la sequía extrema afecta a la zona norte del vecino estado de Yucatán, incluyendo los municipios de Tizimín, Río Lagartos y San Felipe.
A pesar de que Conagua anticipa que los meses de marzo y abril podrán experimentar lluvias ligeramente superiores al promedio, advierte que el periodo más crítico se estima que iniciará en mayo. Es en este momento cuando se prevé un escenario más seco, acompañado de altas temperaturas que podrían perjudicar significativamente tanto la agricultura como el sector ganadero. Ante estas condiciones, se hace un llamado urgente a productores y autoridades para que se preparen adecuadamente.
La Conagua, comprometida con un monitoreo constante de las condiciones climáticas, colabora con diversas dependencias estatales para prever posibles impactos y emitir recomendaciones valiosas a los sectores productivos. Más allá de la sequía, la dependencia ha alertado sobre la llegada de la canícula, un fenómeno que se caracteriza por intensas olas de calor y una disminución temporal de las precipitaciones, fenómeno que usualmente ocurre entre junio y agosto.
Cabe mencionar que la canícula tiende a afectar con mayor severidad a la región sureste del país, donde se registran altas temperaturas estivales. En el año 2025, el fenómeno duró aproximadamente 70 días, aunque su duración exacta puede variar dependiendo de las condiciones atmosféricas imperantes.
A pesar de estas preocupaciones, los niveles de sequía en todo el país son relativamente bajos para 2026, con una superficie afectada del 7.4%. Esto se debe a una temporada 2025 muy activa, que vio la llegada de ocho sistemas ciclónicos y la influencia de 40 ondas tropicales, junto con el Monzón de Norteamérica, que jugaron un papel crucial en la mitigación de la sequía, la cual antes, a mediados de mayo de 2025, había impactado cerca del 49% del territorio nacional.
La vigilancia continua y las alertas tempranas se vuelven esenciales en un contexto donde los fenómenos climáticos pueden tener repercusiones serias en la economía y la seguridad alimentaria de la región. En un mundo donde el cambio climático plantea desafíos, la preparación y la adaptación se convierten en herramientas vitales para enfrentar estos fenómenos.
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