Seis meses después de que la Universidad New School en Nueva York ofreció paquetes de jubilación y liquidación voluntarios a un gran número de su personal docente y administrativo, se han emitido avisos de despido que afectan a aproximadamente el 15 por ciento de los empleados. Esta medida, reportada originalmente por varios medios, impacta a 19 profesores de tiempo completo, de los cuales 10 contaban con tenure, mientras que docenas más han optado por las ofertas de jubilación anticipada.
Este proceso de reestructuración ha llevado a la universidad a reducir su número de facultades de cuatro a dos, eliminar más de una docena de programas académicos y suspender la mayoría de las admisiones de doctorado. A medida que estas decisiones se implementan, 30 miembros de la facultad han sido redistribuidos a otros departamentos desde los programas que han cesado su funcionamiento. Los programas afectados incluyen el máster en Gestión de Artes y Emprendimiento. Paralelamente, los programas de artes liberales en la Facultad de Participación Pública y el Eugene Lang College se fusionarán.
El capítulo de la Asociación Americana de Profesores Universitarios (AAUP) de la New School catalogó estos despidos como una “reducción drástica” de su cuerpo docente de tiempo completo, sugiriendo que algunos despidos parecen tener motivaciones políticas y de represalia. Sin embargo, en una entrevista, el provost Richard Kessler desmintió estas afirmaciones, argumentando que se enfrentan a un déficit anual considerable de 50 millones de dólares, sumando un déficit acumulado de 160 millones. Kessler destacó que ha habido una disminución del 20 por ciento en la matrícula desde su pico en 2021, reduciendo así la capacidad de mantener una plantilla que es un 20 por ciento superior a la que se requiere.
Desde diciembre, la administración de la universidad ha justificado estos recortes como una medida necesaria ante un déficit significativo frente a un descenso de la matrícula y a funcionarios gubernamentales hostiles. Kessler también indicó que la universidad ha sido desproporcionadamente afectada por las restricciones a los estudiantes internacionales, quienes representaban el 40 por ciento del alumnado en 2023.
El provost expresó su confianza en que las medidas impulsarán la universidad hacia un futuro más dinámico y ágil, esperando que la reestructuración logre mitigar el déficit presupuestario. Al reflexionar sobre la historia de la New School, es notable que entre sus exalumnos se encuentran figuras destacadas en diversas disciplinas, desde artes visuales hasta literatura.
Por otro lado, el capítulo de la AAUP ha enfatizado que algunos profesores despedidos no recibieron ofertas de jubilación, lo que ha llevado a una sensación de incertidumbre y sorpresa entre los afectados. La administración, sin embargo, sostiene que ha mantenido una comunicación continua sobre las dificultades financieras e inevitabilidades de las decisiones administrativas. En respuesta a estas medidas, se han llevado a cabo protestas por parte de estudiantes, facultad y personal, pidiendo la anulación de acuerdos de separación voluntaria y la implementación de un límite salarial.
A su vez, el sindicato de profesores a tiempo parcial, ACT-UAW Local 7902, ha denunciado no haber recibido las comunicaciones sobre las separaciones y otros recortes de programas, alertando también sobre la pérdida de beneficios, incluida la cesación involuntaria de contribuciones a pensiones.
Estas decisiones marcan un capítulo complicado en la historia de la New School, que enfrenta un futuro incierto en medio de un panorama educativo cada vez más desafiante.
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