Bélgica ha surgido de una crisis en el Grupo G del Mundial 2026, enfrentando una situación alarmante que ponía en riesgo su clasificación. Después de sumar solo dos puntos en sus primeros dos encuentros tras empatar contra Egipto e Irán, la selección necesitaba urgentemente una victoria para mantener vivas sus esperanzas.
El partido decisivo encontró a Bélgica en un momento crucial, y fue Leandro Trossard quien abrió el marcador al minuto 28, capitalizando un rebote desafortunado de la defensa rival. La primera mitad estableció el tono, pero fue en el comienzo de la segunda, cuando el mismo Trossard ampliaría la ventaja, asegurando su lugar como el héroe del encuentro.
El espectáculo no se detuvo ahí. Kevin De Bruyne, el talentoso centrocampista, se unió a la fiesta al anotar el tercer gol con un disparo cruzado excepcional, demostrando su calidad y liderazgo. Aunque la selección de Oceanía encontró un respiro con el gol de honor de Just, no hubo tiempo para celebrar. Romelu Lukaku respondía rápidamente al hacerlo 4-1 con un potente cabezazo, mientras que Saelemakers sellaría la noche con el quinto gol, dejando el marcador en un contundente 5-1.
Con este triunfo, Bélgica no solo rescató su reputación en el torneo, sino que también finalizó el partido con una exhibición de talento y trabajo en equipo que será recordada en su camino hacia la clasificación, reforzando su posición a medida que avanza en la competición.
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