El lunes, se presentaron dos nuevas demandas en Los Ángeles con la esperanza de recuperar obras de arte robadas durante el régimen nazi, un asunto de larga data que ha resultado infructuoso hasta ahora. Los representantes de familias judías que perdieron sus obras durante el Holocausto están alzando la voz, esperando que la reciente aprobación de una nueva ley en California y otra a nivel federal les brinde la ventaja que necesitan.
En 2024, California aprobó una legislación que se une al Holocaust Expropriated Art Recovery (HEAR) Act de 2025, firmada por el entonces presidente Trump. Estas leyes están diseñadas para facilitar la restitución de obras de arte que fueron confiscadas “como resultado de persecuciones políticas”. Un aspecto crucial de estas normativas es que garantizan que los casos no sean desestimados por tecnicismos legales ni por la caducidad del tiempo.
Antes de estas reformas, la legislación del país donde se encontrara la obra en disputa tenía prioridad sobre la ley estatal de California. La nueva normativa revierte este principio, permitiendo que las directrices californianas se apliquen. Esta iniciativa surgió a partir de un caso conocido que involucra la herencia de la coleccionista judía Lilly Cassirer Neubauer y el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en el cual se disputa la propiedad de un cuadro de Camille Pissarro.
Las demandas presentadas recientemente representan los primeros movimientos en California que se benefician de estas modificaciones legales. Una de ellas fue interpuesta en el tribunal federal de Los Ángeles por las hijas de Dina Gottliebova Babbitt. Buscan que el Auschwitz-Birkenau Memorial and Museum en Polonia devuelva acuarelas que Babbitt fue forzada a crear mientras estaba encarcelada en el campo de concentración. Estas obras, que documentan los horrores sufridos por las víctimas de los experimentos del pseudocientífico nazi Josef Mengele, han sido objeto de un firme rechazo por parte del museo, que argumenta que son fundamentales para la documentación de esos crímenes.
Por otro lado, la segunda demanda, presentada el mismo día por la Federación Judía del Gran Los Ángeles y Daniel Gryczman en el tribunal superior de Los Ángeles, reclama al Norton Simon Museum en Pasadena la devolución de un díptico del siglo XVI del artista Lucas Cranach el Viejo, titulado Adán y Eva. Esta pintura formaba parte de una colección extensa del comerciante judío holandés Jacques Goudstikker, que fue confiscada por los nazis. Aunque gran parte de su colección fue devuelta a los Países Bajos tras la Segunda Guerra Mundial, este díptico fue vendido en 1971 al coleccionista Norton Simon.
La heredera sobreviviente de Goudstikker, Marei von Saher, ha cedido sus derechos sobre la obra a la Federación Judía, que planea destinar cualquier ingreso de una posible venta del díptico al apoyo de sobrevivientes del Holocausto en el área de Los Ángeles. “Mi abuelo perdió la vida huyendo de la invasión nazi, y muchos de sus familiares fueron enviados a Auschwitz”, declaró la hija de Von Saher, Charlène. “Una victoria significaría justicia y un paso hacia la recuperación del legado de mi abuelo y su colección”.
Este renovado enfoque legal abre una puerta esperanzadora para aquellos que buscan justicia por las injusticias sufridas hace décadas, en un contexto donde el diálogo sobre el arte y la memoria histórica sigue siendo crucial.
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