La Ciudad de México se prepara para implementar una de las regulaciones más completas en torno al uso de scooters y motocicletas eléctricas en años recientes. Con una serie de nuevas normas que incluyen la obligatoriedad de placas, licencias específicas y multas, la capital busca un control más efectivo sobre estos vehículos en su tránsito urbano. Las modificaciones al Reglamento de Tránsito y a la Ley de Movilidad impactarán de manera significativa a los Vehículos Motorizados Eléctricos Personales, como scooters y motocicletas eléctricas, que tendrán que cumplir con nuevas especificaciones de velocidad y potencia.
La puesta en marcha de estas regulaciones se realizará de forma gradual, comenzando con el registro y emplacamiento obligatorio desde el 1 de julio de 2026 para nuevas unidades. Las multas, sin embargo, no comenzarán a aplicarse hasta el 1 de septiembre de 2026; los vehículos ya en circulación tendrán un periodo de adaptación que se extenderá hasta el 20 de noviembre de ese mismo año, cuando la aplicación de sanciones será total.
Las infracciones por no cumplir con estas normativas variarán entre 10 y 20 Unidades de Medida y Actualización, lo que se traduce aproximadamente en multas de entre 1,175 y 2,350 pesos dependiendo del número de sanciones acumuladas. Entre las faltas que se penalizarán se encuentran no portar placas, circular sin registro y no contar con una licencia, cuando sea requerida. Además, se establecerán obligaciones como el uso de casco y el registro del vehículo.
Una clara distinción se hará entre los diferentes tipos de vehículos eléctricos. Aquellos que superen los 25 km/h y una determinada potencia deberán cumplir con el emplacamiento y la obtención de licencias, calificándose como Vehículos Motorizados Eléctricos Personales (VEMEPE). Los scooters y motocicletas que no alcancen estas especificaciones quedarán exentos de emplacamiento, pero deberán portar un distintivo de movilidad eléctrica y circular exclusivamente por ciclovías para seguridad.
El gobierno de la Ciudad de México enfatiza que esta regulación no busca recaudar fondos, sino mejorar la seguridad vial. El crecimiento descontrolado en el uso de estos vehículos ha provocado conflictos en ciclovías y banquetas, lo que subraya la necesidad de establecer reglas claras que permitan reducir el número de accidentes.
Con estas medidas, la capital busca integrar el uso de scooters y motocicletas eléctricas dentro de un marco legal similar al que rige a las motocicletas tradicionales, asegurando un control más eficaz y definiciones claras de responsabilidades y sanciones.
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