En México, una alarmante realidad afecta a los pacientes con enfermedades renales: entre el 80% y 90% de quienes requieren terapia de reemplazo renal inician su tratamiento de manera no planificada, acudiendo directamente a salas de urgencias en condiciones críticas. Esta cifra contrasta fuertemente con la situación en los países desarrollados, donde la mayoría de los pacientes reciben atención programada, lo que contribuye a una mejor calidad de vida.
El Dr. Omar López Navarro, director médico asociado de Vantive, advierte que esta lamentable tendencia incrementa la tasa de infecciones relacionadas con catéteres a un alarmante 30% y 40% en pacientes que reciben diálisis peritoneal en México, en comparación con el 10% que se reporta en naciones avanzadas. Esta realidad se ve agravada por el hecho de que muchos pacientes no presentan síntomas hasta que su función renal falla de forma abrupta, al punto de que llegan a urgencias en situaciones críticas. Esto, a su vez, implica que el catéter se coloca en condiciones poco óptimas.
El círculo vicioso se perpetúa por el estigma asociado a la diálisis. Muchas personas temen que someterse a este tratamiento sea sinónimo de muerte. Según el Dr. López Navarro, la percepción de que la diálisis conlleva un riesgo inminente para la vida genera un miedo generalizado. Esto es particularmente preocupante, dado que uno de cada diez mexicanos padece algún grado de daño crónico en los riñones, un problema que, si no se trata adecuadamente, puede evolucionar hacia la necesidad de terapias de reemplazo renal.
En cuanto a los métodos disponibles, existen dos modalidades principales de diálisis: la hemodiálisis, que implica la filtración de la sangre a través de una máquina externa, y la diálisis peritoneal, que utiliza el peritoneo como un filtro natural mediante la introducción de soluciones dializantes. Los expertos coinciden en que la diálisis peritoneal es más fisiológica y permite un mejor control en la entrada y salida de líquidos, además de reducir la fatiga y los problemas cardiovasculares relacionados con la extracción de sangre.
El Dr. López Navarro también enfatiza la importancia de que los pacientes sean seguidos de cerca por un nefrólogo a partir de la etapa 5 de la enfermedad renal crónica, la más avanzada. Un enfoque planificado permite elegir entre las modalidades de tratamiento adecuadas, de acuerdo con el estilo de vida del paciente, y facilita la colocación programada del catéter y la capacitación adecuada del paciente y su familia.
México es un pionero en la diálisis peritoneal a nivel mundial. Cuando se inicia de forma planificada, este tratamiento ofrece grandes ventajas, como mayor independencia y la posibilidad de conectarse a máquinas automatizadas por la noche, lo que permite a los pacientes llevar una vida más activa durante el día. Tecnologías de monitoreo remoto, como las plataformas ShareSource y MyPD de Vantive, permiten a los médicos revisar y ajustar el tratamiento desde sus dispositivos móviles, mejorando el seguimiento de los pacientes, especialmente en zonas remotas.
Romper con la negación y la atención de último momento en México es crucial. Mejorar la atención temprana podría elevar significativamente la calidad de vida de miles de pacientes, reducir hospitalizaciones por infecciones y optimizar los recursos del sistema de salud. La acción proactiva y la educación son fundamentales para transformar la experiencia del tratamiento renal y enfrentar el estigma que rodea a la diálisis.
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