Un escándalo de robo en el British Museum regresa a los titulares tras la revelación de un nuevo libro que detalla las fechorías de un ex-empleado de la institución. En la década de 1970, Nigel Peverett, quien trabajó en el departamento de grabados y dibujos, sustrajo más de 350 obras de arte, algunas de las cuales fueron vendidas en un mercado de antigüedades.
El relato de estos robos es narrado en la obra de Barnaby Phillips, titulada The African Kingdom of Gold, que explora el tema de tesoros robados. El texto indica que las irregularidades cometidas por Peverett fueron documentadas en el museo tras su descubrimiento, y se intentó recuperar las obras robadas. Sin embargo, la magnitud del robo plantea serias preguntas sobre la seguridad de las colecciones en instituciones culturales de renombre.
Peverett fue detenido en 1992, después de que fue interceptado al salir del museo con 35 impresiones valoradas en alrededor de £5,000 (cerca de $6,700). Las investigaciones posteriores revelaron que había almacenado 169 impresiones adicionales en su casa en Kent, con un valor total de más de $36,000. Además, admitió haber vendido 150 impresiones antes de ser atrapado.
Según informes, Peverett utilizaba métodos astutos para llevar a cabo sus robos. Se le observó ingresar al museo con una bolsa y salir con varias, utilizando una navaja para eliminar o reducir los números de catálogo de las obras antes de comercializarlas a través de un comerciante en el mercado de antigüedades de Portobello Road. A pesar de los esfuerzos de recuperación, solo 55 de las impresiones robadas han sido devueltas hasta la fecha, dejando más de 95 aún pendientes.
En respuesta a este antiguo escándalo, un portavoz del British Museum comentó que estos eventos sucedieron hace décadas y que Peverett fue arrestado y juzgado en su momento. Sin embargo, reconocieron que los robos son una amenaza constante para cualquier museo. Consciente de este riesgo, la institución ha reforzado sus medidas de seguridad y se ha comprometido a hacer su colección más accesible. En 2023, se lanzó un ambicioso plan para digitalizar completamente su colección de 2.4 millones de registros en un plazo de cinco años.
Este esfuerzo de digitalización se inspira en incidentes anteriores, incluido un caso en el que Peter Higgs, un ex-curador de antigüedades griegas, fue acusado de robar 2,000 objetos, que incluían joyas de oro y gemas de semi-preciosos, abarcando desde el siglo XV a.C. hasta el XIX. Este tipo de robos subraya la necesidad de una vigilancia constante en la protección del patrimonio cultural.
A medida que se forman complicaciones para la seguridad del arte, la historia de Peverett resurge como recordatorio de los desafíos que enfrentan las instituciones en la preservación de su colección. El interés continuo por la historia del arte robado invita a un debate sobre cómo se pueden mejorar las estrategias de protección para salvaguardar los tesoros culturales del mundo.
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