En un entorno marcado por la inestabilidad geopolítica, las subastas de arte islámico e indio en Londres han sorprendido a muchos con resultados positivos. Celebradas a finales de abril, estas subastas han estado impulsadas en gran medida por una fuerte participación de compradores indios, algo que ha revitalizado el interés en este sector del mercado del arte, incluso en medio de las tensiones relacionadas con el conflicto entre EE.UU. e Irán.
Benedict Carter, responsable de arte indio e islámico en Sotheby’s, subraya que el mercado ha enfrentado períodos de inestabilidad en los últimos quince años, pero la tendencia actual es notable. Aunque algunos nuevos museos de los Emiratos han mostrado un interés reducido debido a la situación, otros compradores, como una delegación del nuevo Centro de Civilización Islámica en Tashkent, han continuado invirtiendo activamente en la sala de subastas.
En términos de cifras, Sotheby’s recaudó £14.8 millones en sus ventas, mientras que Christie’s logró un total de £17.6 millones, destacando la colección de obras indias de Mary y Cheney Cowles. La pieza más destacada de la semana fue un raro cuenco de vidrio mamluco del siglo XIV, el cual, vendido por £5.5 millones, estableció un nuevo récord para el vidrio islámico, alcanzando más de tres veces su estimación máxima.
Sara Plumbly, jefa internacional de arte islámico e indio en Christie’s, resaltó la rareza del vidrio mamluco, dada su delicadeza y dificultades en la fabricación. Este cuenco había sido previamente parte de la colección del artista francés Jules-Albert Goupil.
Las subastas también vieron un notable rendimiento de las cerámicas de Iznik, que han mantenido su popularidad durante décadas. Adquiridas de dos antiguas colecciones inglesas, las piezas generaron £2 millones en Sotheby’s, con la colección de Ralph Brocklebank alcanzando más de tres veces su estimación.
Carter destaca que la demanda internacional por las cerámicas de Iznik va más allá del ámbito turco, involucrando compradores en EE.UU., Europa y el Medio Oriente. Este interés, junto con la escasez de piezas excepcionales en años anteriores, ha contribuido a resultados favorables en las subastas recientes.
En el ámbito de la pintura india, la tendencia alcista continúa. La colección de miniaturas indias de Mary y Cheney Cowles, vendida con un 100% de éxito, alcanzó £5.3 millones. El panorama del arte indio en subastas ha ido reforzándose, especialmente después de la venta récord de la colección del Príncipe Sadruddin Aga Khan en octubre pasado, que superó los £45 millones.
Uno de los lotes más notables de la colección Cowles fue un retrato de un cortesano del siglo XVII, que se vendió por £571,500. Lynch, un dealer en este sector, menciona el creciente interés de coleccionistas indios, que tradicionalmente han centrado su atención en el arte contemporáneo y que están comenzando a explorar las obras clásicas.
El auge reciente en el mercado de pinturas indias también se evidenció en la venta de miniaturas de Raja Ravi Varma, que alcanzaron cifras récord, incluidos $17.9 millones por una pintura sobresaliente.
A medida que los compradores emergentes continúan explorando este campo, la fusión de la tradición con el interés contemporáneo parece augurar un futuro brillante para el arte islámico e indio en el mercado global. Las subastas de Londres se han establecido como un punto focal para este diálogo cultural en expansión.
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