La Casa Blanca de Donald Trump presionó al entonces vicefiscal general Jeffrey Rosen para que examinara sus propias acusaciones infundadas de fraude electoral. El pasado diciembre, se hiciera cargo de forma interina del Departamento de Justicia.
El Fiscal General William Barr había reconocido públicamente que no se había encontrado prueba alguna de que hubiera habido un fraude generalizado que pudiera cambiar el sentido de las elecciones presidenciales de 2020, que ganó Joe Biden.
Esos correos electrónicos revelan hasta qué punto el expresidente Trump, su jefe de Gabinete en la Casa Blanca, Mark Meadows, y otros aliados presionaron al entonces número dos (interino) de Justicia, Jeffrey Rosen, para que se sumara a la campaña del expresidente republicano, quien intentó por todos los medios impugnar el resultado de las elecciones. Los aliados de Trump en las altas esferas llegaron incluso a sugerirle que presentara un recurso ante el Tribunal Supremo.
El Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes del Capitolio de EE UU ha hecho pública una gran colección de correos electrónicos. Que certifican una campaña de presión persistente en los días previos al 6 de enero. Cuando Biden debía de ser ratificado presidente por el Congreso y el día en que los partidarios de Trump irrumpieron en el Capitolio para evitar que los legisladores contaran los votos electorales que daban la victoria al presidente demócrata. Esos mismos correos electrónicos también muestran cómo los principales cargos del Departamento de Justicia. Que no estaban convencidos de las acusaciones de fraude electoral, se resistieron a las llamadas de la Casa Blanca para investigar las acusaciones.


