Recientes descubrimientos arqueológicos en Tell Al-Abqain, Beheira, están ofreciendo una visión fascinante sobre la vida en esta antigua fortaleza egipcia. Anunciados por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, estos hallazgos destacan la importancia de Tell Al-Abqain como un bastión militar durante el Imperio Nuevo, que se extendió desde 1570 hasta 1069 a.C. Este sitio fue establecido para proteger a Egipto de las incursiones de tribus libias, una indicación clara de su valor estratégico.
La misión arqueológica egipcia responsable de estos descubrimientos ha revelado un complejo residencial, estelas y, notablemente, el entierro ceremonial de un caballo. El Ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, enfatizó que estos hallazgos no solo arrojan luz sobre la función militar de la fortaleza, sino también sobre la vida cotidiana de sus habitantes.
Uno de los descubrimientos más significativos es un amplio complejo de ladrillos de barro vinculado a la entrada sur de la fortaleza. Dentro de este, se encontró una calle principal que se extiende de este a oeste, cruzada por otra que va de sur a norte, señalando un cierto grado de planificación urbana dentro de esta fortificación.
El complejo incluye silos para almacenamiento de granos y hornos de cerámica cilíndricos para la elaboración de pan. Además, se hallaron varias cámaras residenciales adyacentes a pozos previamente descubiertos en la esquina sureste de la fortaleza, lo que sugiere una gestión organizada de los recursos.
El hallazgo más inusual es el entierro de un joven caballo macho, que según estudios preliminares parece haber sido criado por su velocidad y agilidad. Estos animales eran probablemente utilizados en actividades militares o para tirar de carruajes. El estado intacto del cuerpo del caballo y la presencia de una pieza decorativa de arnés sugieren que su enterramiento fue deliberado y, posiblemente, de carácter honorífico.
Asimismo, los trabajos de excavación han desenterrado un tesoro de evidencia escrita, que incluye fragmentos de una estela de piedra caliza vinculada al faraón Merneptah de la Dinastía Diecinueve, hijo de Ramsés II. Este texto en escritura hierática describe el poder del rey, comparándolo con el de la deidad Seth.
Otro fragmento de estela presenta los nombres de nacimiento y trono de Ramsés II, conocido como Ramsés el Grande, mientras que una tercera estela muestra a un prisionero atado en un gesto de sumisión, identificado como un libio de la tribu Meshwesh a través de su vestimenta.
El descubrimiento de escarabajos inscritos con los nombres de reyes y deidades, junto con amuletos para la protección, fertilidad y fuerza, resalta las estructuras política y religiosa del periodo. Además, se han encontrado objetos cotidianos como vasijas de cerámica, pesos de telar y joyas, que enriquecen aún más la comprensión de la vida en la fortaleza.
En conjunto, estos hallazgos proporcionan una imagen más completa de la comunidad que habitó en Tell Al-Abqain, revelando su vida social, actividades diarias, gustos y creencias. La capacidad de la arqueología para iluminar estos aspectos de la historia humana continúa fascinando, ofreciendo a los investigadores y al público un acceso sin precedentes a las narrativas del pasado.
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