Kiev, 24 de septiembre de 2026 – En una nueva ofensiva que engendra el temor y la desolación, al menos dos personas han perdido la vida y seis más han resultado heridas a raíz de un ataque ruso con misiles balísticos contra la capital ucraniana, Kiev. Las sirenas de alerta resonaron con desesperación en medio de más de veinte explosiones que sacudieron la ciudad, llevando a las autoridades a instar a la población a refugiarse en lugares seguros.
El primer ministro ucraniano, Serguí Koretski, confirmó que el ataque también se extendió a Kharkiv, donde se registró la muerte de nueve personas y diez heridos. “Los objetivos principales fueron áreas civiles e infraestructuras”, declaró el presidente Volodimir Zelensky, quien a través de su canal de Telegram denunció que entre las estructuras afectadas se hallaban edificios residenciales, una maternidad y varias instalaciones energéticas.
En la misma línea, el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, urgía a la población a mantenerse resguardada, mientras que la Fuerza Aérea ucraniana ya había emitido advertencias sobre misiles que estaban en camino hacia la ciudad y las regiones circundantes. “La capital se encuentra bajo ataque”, enfatizó Klitschko, reflejando el estado de alerta que se apodera de la población de esta ciudad de casi tres millones de habitantes.
Los informes sobre el ataque en Kharkiv indicaron que una instalación en Stará Gnilitsia, en el noreste del país, también fue impactada. El gobernador regional, Oleg Siniégubov, compartió imágenes en redes sociales que mostraban el daño parcial en un almacén de vegetales. Este ataque ha sido calificado por Koretski como un “crimen de guerra”, lo cual pone de relieve la gravedad de la situación.
Mientras tanto, otros bombardeos en Odesa reportaron daños en un centro médico, una escuela y varios edificios residenciales, intensificando el estado de emergencia a nivel nacional. Esta escalada de violencia se produce en un contexto en el que Zelensky se encontraba en Estados Unidos, buscando apoyo militar y nuevas sanciones contra Moscú. “Cada ataque como este ocurre porque la presión sobre el agresor todavía no es total”, subrayó el mandatario.
Días antes de este ataque, al menos siete personas habían muerto en Ucrania debido a agresiones previas, y la capital había soportado una serie de ataques con drones que habían encendido aún más la angustia de sus habitantes. Datos proporcionados por el monitor de conflictos armados ACLED revelan que Rusia ha incrementado sus ataques en la región de Kiev en los primeros días de septiembre, alcanzando cifras no vistas desde marzo de 2022.
En medio de esta tensa atmósfera, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha declarado que Moscú “no hará pausas” en su agresión, mientras que Zelensky prometió actuar contra las infraestructuras rusas de calefacción y energía en un invierno que se anticipa duro para ambos países. Esta declaración refuerza la determinación de Ucrania de responder a la amenaza en un conflicto que se intensifica sin visos de solución.
Desde el Kremlin, el presidente Vladimir Putin se dirigió a los militares en el frente, asociando el reciente resultado de las elecciones legislativas con el respaldo del pueblo a la guerra en Ucrania, a pesar de las denuncias de fraude desde la oposición. “Alcanzaremos todos los objetivos que nos marcamos en el marco de la operación militar especial”, aseguró Putin, reafirmando su compromiso con la ofensiva.
El cierre de este episodio deja una estela de inseguridad y dolor, sin que se vislumbren soluciones inminentes a un conflicto que continúa afectando a miles.
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