A partir de este mes varios empleados británicos pondrán a prueba la llamada semana laboral de cuatro días, una iniciativa que pretende ayudar a las empresas a reducir las semanas laborales comerciales, pero sin recortar los salarios ni tampoco los ingresos.
Países como España, Islandia, Estados Unidos y Canadá han hecho ensayos similares y en el mes de agosto Australia y Nueva Zelanda también experimentarán este formato, según la agencia informativa AFP.
Uno de los involucrados, un cervecero de 36 años, afirmó que su tiempo libre lo podrá ocupar con su familia o simplemente para aprender una nueva habilidad.
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