A casi tres meses de haber asumido nuevamente la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump ha colocado a los aranceles como piedra angular de su política económica y diplomática. Pese a las advertencias de expertos que califican esta estrategia como un posible riesgo económico interno, el mandatario insiste en su uso para cumplir con tres objetivos: impulsar la manufactura nacional, aumentar los ingresos fiscales y presionar a gobiernos extranjeros.
¿Por qué insiste Trump en los aranceles?
Más allá de su retórica proteccionista, los aranceles le han permitido a Trump obtener concesiones políticas y diplomáticas, especialmente de México y Canadá, en temas sensibles como el combate al tráfico de fentanilo y el refuerzo de la seguridad fronteriza. No obstante, su motivación principal se centra en revitalizar sectores industriales golpeados y reconfigurar la economía estadounidense en torno a la producción nacional.
Durante su audiencia de confirmación, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, adelantó que la administración Trump utilizará los aranceles con tres propósitos clave: recaudar ingresos para extender recortes fiscales, fortalecer la industria nacional, y sustituir las sanciones diplomáticas con medidas comerciales más efectivas.
1. Impulso a la manufactura estadounidense
Trump ha defendido públicamente que los aranceles son esenciales para proteger a las empresas estadounidenses de prácticas comerciales desleales y atraer nuevas inversiones. Según el presidente, combinar barreras arancelarias con incentivos fiscales y regulatorios puede repatriar fábricas y empleos.
En su primer mandato, impuso múltiples aranceles sobre productos chinos y advirtió que apenas comenzaba. En octubre pasado, declaró en una entrevista con Bloomberg:
“Vamos a proteger a nuestras empresas con fuertes aranceles. Vamos a reducir impuestos a quienes fabriquen en Estados Unidos”.
2. Aumento de ingresos para financiar recortes fiscales
La segunda motivación de Trump es fiscal. Los ingresos generados por los aranceles serían utilizados para financiar la extensión de recortes impositivos aprobados en 2017, muchos de los cuales expiran en 2025. Entre las propuestas más recientes se encuentra eximir de impuestos las propinas y las ganancias del Seguro Social para trabajadores, así como reducir la tasa corporativa del 21% al 15%.
Su asesor comercial, Peter Navarro, comparó el modelo de financiamiento arancelario con el de la era McKinley, afirmando que:
“Trump quiere pasar del mundo de los impuestos sobre la renta al de los aranceles como fuente principal de ingresos federales”.
3. Aranceles como herramienta diplomática
La administración también plantea los aranceles como herramienta de presión internacional. A diferencia de las sanciones económicas, que Trump considera contraproducentes, los aranceles permiten ejercer influencia sin alejar a los países del dólar.
Uno de los ejemplos más claros fue la pausa de aranceles a México y Canadá, tras obtener compromisos para fortalecer el combate al narcotráfico y la migración ilegal. Las órdenes arancelarias a estas naciones, junto con China —principales socios comerciales de EE. UU.—, buscan también abordar la crisis de salud pública vinculada al consumo de fentanilo.
Aranceles vigentes en 2025
Aunque Trump pausó temporalmente algunos aranceles recíprocos, mantiene vigente una estructura tarifaria robusta, con nuevas rondas en camino:
- 145% sobre productos chinos, con algunas excepciones.
- 10% mínimo a todas las importaciones, salvo casos específicos.
- 25% a productos de Canadá y México fuera del T-MEC.
- 25% a importaciones de acero y aluminio.
- 25% a automóviles totalmente ensamblados, ampliado a partes clave a partir del 3 de mayo.
¿Cómo funcionan los aranceles y a quién afectan?
Los aranceles se aplican como porcentaje del valor declarado de la mercancía, según su origen y clasificación aduanera. En el comercio moderno, donde las cadenas de suministro son globales, un arancel puede aplicarse incluso a productos con componentes fabricados en EE. UU. pero ensamblados en el extranjero.
Importadores como Walmart o Target pueden trasladar el costo al consumidor final, lo que implica que los estadounidenses pagan indirectamente por los aranceles. En algunos casos, los productores extranjeros absorben el costo o trasladan su producción a países no afectados.
Según Bloomberg Economics, el arancel promedio de EE. UU. subió en abril a más del 26%, el nivel más alto desde inicios del siglo XX. En comparación, el promedio era del 2.3% en 2024.
Impacto económico: empleo, inflación y PIB
Los efectos de los aranceles son complejos. Por un lado, pueden atraer inversiones manufactureras; por otro, provocan represalias comerciales y afectan a sectores que dependen de insumos importados. La Reserva Federal estima que cada punto porcentual en el aumento de aranceles reduce el PIB un 0.14% y eleva los precios un 0.09%.
Según este modelo, la actual política arancelaria de Trump podría reducir el PIB en un 3.4% y añadir hasta un 2% a la inflación.
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