En el vibrante contexto del FOG Design+Art, la feria de arte contemporáneo que se lleva a cabo en San Francisco, un aire de expectación y sofisticación se sintió durante la gala inaugural. La víspera del evento, que tuvo lugar en el Fort Mason Center, estuvo marcada por un desfile de valet drivers con chaquetas blancas, preparados para transportar a los VIPs, mientras dentro del recinto, las bebidas fluían y una variedad exquisita de aperitivos, desde sushi hasta salmón glaseado con yuzu, deleitaba a los asistentes.
Esta exclusiva apertura no solo sirvió de preámbulo a la exposición, sino que también funcionó como recaudación de fondos para las iniciativas educativas del Museo de Arte Moderno de San Francisco. Con entradas que comenzaban en 10,000 dólares por seis accesos durante la primera hora, el evento atrajo a una élite que, aunque inicialmente disfrutó de un ambiente de calma, rápidamente se vio arrastrada por una atmósfera festiva y bulliciosa a medida que la hora se acercaba a las 7 p.m. y los precios de las entradas se asequible a 250 dólares por persona, generando una multitud a su paso.
A medida que la noche avanzaba, los vendedores artísticos comenzaron a notar una energía renovada en la escena del arte. Según reportaron varios dealers, esta atención renovada podría estar influenciada por las recientes calamidades, como los incendios forestales que afectaron a Los Ángeles, de donde provienen muchos de los expositores. La incertidumbre de los eventos mundiales, como mencionó Ales Ortuzar, un galerista de Nueva York que se presentó por primera vez en FOG, puede influir en las ventas, pero la respuesta de los compradores parece ser reconfortante.
La comunidad de coleccionistas de la Bahía de San Francisco ha mantenido su prestigio, según Junette Tang, del Marian Goodman Gallery. No obstante, este contraste se siente en el ámbito artístico de Nueva York, donde se reporta que las galerías tienen dificultades para atraer a los millonarios del sector tecnológico hacia el coleccionismo de arte. La directora de FOG, Sydney Blumenkranz, observó que la base de nuevos coleccionistas en el área continúa creciendo, y que muchos buscan aprender sobre coleccionismo, brindando así una plataforma ideal para que las galerías se conecten con ellos.
Un ejemplo destacado de la emergente influencia de nuevos coleccionistas es Sonya Yu, reconocida por su significativa contribución a la comunidad artística, como lo demuestra su reciente donación de 900,000 dólares a MoMA PS1 para hacer la entrada completamente gratuita por tres años. Yu mencionó que este es un momento crucial para la escena artística de San Francisco, señalando que hay muchos coleccionistas sofisticados y patronos dedicados que han estado cultivando esta comunidad.
FOG, ahora en su 12ª edición, ha visto un resurgimiento en su reputación, alcanzando el número más alto de solicitudes de expositores en su historia y un crecimiento del 40% en su sección Focus. Con 65 expositores en total, la feria se mantiene manejable en comparación con eventos más grandes como Art Basel, facilitando la interacción entre asesores y sus clientes, un componente que se hizo notable durante la noche de apertura.
Las ventas durante la primera hora del evento fueron significativas, aunque la esencia de la gala radicaba en celebrar la comunidad artística de San Francisco. La galería de Jessica Silverman destacó varias obras en tonos azules, vendiendo el impresionante “Ultramarine Brain over Yellow Waters” por 450,000 dólares, mientras que la galería Hauser & Wirth reportó ventas de obras que superaron el millón de dólares.
Entre las sorpresas de la noche se encontraba “Mori no Hitotachi (Forest People)” de Yamaguchi Kayō, una obra de 1967 presentada por Nonaka-Hill que se ofreció en reserva por más de 380,000 dólares. Esta obra, que representa a cuatro primates, fue una de las muchas piezas destacadas entre las galerías que abarcan desde surrealismo hasta arte contemporáneo, reflejando la riqueza y diversidad de la feria.
El FOG Design+Art no solo reafirma a San Francisco como un epicentro cultural, sino que también establece un espacio donde se cruzan la creatividad y la inversión, promoviendo un diálogo continuo entre los artistas, coleccionistas y la comunidad en general.
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