En un país donde la lucha contra el cáncer es una realidad, sorprende conocer que la supervivencia también está penalizada. Y es que, a pesar de los avances médicos y tecnológicos, aún persisten trabas en el sistema que dificultan la vida de aquellos que han superado la enfermedad.
Uno de los mayores obstáculos que enfrentan los supervivientes de cáncer es el acceso a seguros de salud. Muchas compañías les niegan la cobertura o les obligan a pagar primas más altas debido a su historial médico. Una vez que han superado la enfermedad, deben luchar para demostrar que están libres de cualquier rastro de cáncer, una tarea difícil y costosa que, en ocasiones, los lleva a caer en deudas.
Además del impacto económico, los supervivientes de cáncer también sufren discriminación en el lugar de trabajo. Muchos de ellos son despedidos o no son contratados debido a su historial médico. Y si logran conseguir empleo, a menudo se les niega la flexibilidad necesaria para asistir a citas médicas y terapias.
Se requiere de una intervención gubernamental para hacer frente a estas injusticias. Una solución puede ser promulgar leyes que prohíban la discriminación basada en historiales médicos. También se deben establecer medidas para facilitar el acceso a los seguros de salud, así como para garantizar la flexibilidad laboral necesaria para la recuperación del paciente.
Es hora de que el sistema recompense a aquellos que han batallado contra el cáncer, en lugar de penalizarlos. Debemos garantizar que los supervivientes puedan acceder a las mismas oportunidades que cualquier otra persona, sin preocupaciones financieras y con el apoyo necesario para su recuperación plena. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa para todos.
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