El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha añadido recientemente al Cártel de Juárez y a Los Viagras a su lista de grupos designados como amenazas a la seguridad nacional y la economía del país. Esta decisión se inscribe en un contexto más amplio, ya que desde febrero de 2025, otros seis cárteles mexicanos ya eran considerados riesgos significativos. La nueva designación subraya la creciente preocupación de Washington respecto a la influencia y actividades de estas organizaciones delictivas.
Con la incorporación de estos cárteles, la lista de organizaciones criminales mexicanas clasificadas como grupos terroristas por Estados Unidos se amplía a ocho, incluyendo el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, entre otros. Esta categorización no es meramente nominal; la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha activado mecanismos financieros para bloquear los recursos asociados a estos grupos en territorio estadounidense, así como para imponer sanciones a aquellas personas vinculadas con ellos.
El Cártel de Juárez, establecido en la década de los setenta por Pablo Acosta Villarreal, está liderado en la actualidad por Juan Pablo Ledezma. Esta organización, que ha sido identificada como una de las nueve más influyentes en el narcotráfico, se dedica a la distribución de drogas como heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana, utilizando rutas que pasan principalmente por El Paso, Texas. Sus facciones más notorias incluyen La Línea y Barrio Azteca, todas involucradas en actividades delictivas que han merecido atención federal.
Por otro lado, Los Viagras emergieron de las autodefensas michoacanas en 2013, en el contexto de la lucha contra Los Caballeros Templarios. Con el tiempo, los hermanos Sierra Santana han tomado el control del grupo, que no solo se dedica a extorsionar a productores de aguacate y limón, sino que también trafica metanfetaminas y cocaína. A menudo conocidos como “Los Blancos de Troya”, estos criminales han sido relacionados con actos violentos, incluyendo el asesinato de líderes comunitarios.
La decisión de designar a estos cárteles como terroristas fue impulsada por una orden del presidente Donald Trump el 20 de enero de 2025, quien expresó que su administración consideraba a estas organizaciones como una amenaza mayor que el crimen organizado tradicional. Esta postura se apoya en evaluaciones de la DEA, que ha denunciado una “conexión mortífera” entre los cárteles y ciertos funcionarios del gobierno mexicano.
Terry Cole, director de la DEA, ha subrayado la necesidad de abordar no solo la producción y el tráfico de drogas, sino también la corrupción que se infiltra en las instituciones. Las reacciones en México no se hicieron esperar; la presidenta Claudia Sheinbaum calificó estos comentarios de la DEA como “desafortunados”, rechazando la implicación de que el gobierno y los cárteles son equivalentes.
Este desarrollo resalta la complejidad de la lucha contra el narcotráfico y la necesidad de un enfoque coordinado tanto en México como en Estados Unidos. Con la designación de estos cárteles, se busca no solo frenar sus operaciones, sino también desmantelar la infraestructura que les permite operar con impunidad.
(Actualización: datos corresponden a 2026-07-18 10:00:00)
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