En el corazón de Zinacantán, la reconocida actriz y activista Ofelia Medina se unió a un grupo de destacados culturalistas para abogar por el fomento de la escritura entre los pueblos originarios. Durante un evento celebrado en la casa de la cultura de la localidad, Medina enfatizó la importancia de dar voz a estas comunidades, que han sido históricamente silenciadas y cuyas historias merecen ser conocidas.
Presentando una traducción al tsotsil y tseltal del célebre cuento “Un señor muy viejo con unas alas enormes” de Gabriel García Márquez, Medina llamó a los presentes a no solo leer obras de autores reconocidos, sino también a plasmar sus propias historias. “Pretendemos que salga el escritor o escritora que está dentro de ustedes”, declaró, subrayando la riqueza cultural que poseen estas comunidades.
La traducción fue realizada por el investigador Mariano Reynaldo Vázquez López y Nicolás Juárez, del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas, quienes participaron en el acto junto a María de la Flor Gómez Cruz, directora de la institución. Medina, junto con el editor Gonzalo García Barcha, destacó que este esfuerzo busca abrir puertas a la literatura originaria y estimular que los habitantes de estas regiones compartan sus relatos, muchos de los cuales han sido transmitidos oralmente a lo largo de generaciones.
Durante el evento, García Barcha enfatizó que sería invaluable para la Casa Gabriel García Márquez recibir historias escritas en lenguas originarias. “Este es un ejercicio en el que queremos hacer un intercambio real: llevar sus historias al español”, indicó, mostrando un interés genuino en el arte narrativo local.
Además, ambos hicieron un llamado a las comunidades para que envíen escritos sobre sus vidas y culturas para que se consideren para publicación. Este acercamiento resalta no solo la importancia de la traducción, sino también la necesidad de preservar y dar visibilidad a las narrativas indígenas.
Como parte de esta iniciativa, se llevaron ejemplares gratuitos del libro a diversas comunidades, incluyendo Acteal, un sitio de memoria histórica donde se conmemora la trágica masacre de 1997, reafirmando así la misión de mantener vivas las historias y el legado cultural.
Medina concluyó afirmando que este libro es “un regalo para abrir una puerta” y un primer paso hacia un futuro en el que las voces de los pueblos originarios sean escuchadas y reconocidas. Con la inclusión de un audiolibro y su distribución en escuelas y comunidades, esta iniciativa se perfila como un catalizador de la literatura originaria en México.
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