El esfuerzo forma parte de las medidas que el estado de California, uno de los más progresistas de EE.UU., está impulsando para blindar el acceso al aborto después de que el Tribunal Supremo haya derogado la sentencia que, desde 1973, protegía este derecho en todo el país.
Sin embargo, la adopción de la píldora abortiva en los campus ya se había aprobado en una ley de 2019. La decisión del Alto Tribunal ha acelerado los planes de las universidades.
Según ambas instituciones, que cuentan con centros en las principales ciudades del estado como Los Ángeles, San Francisco y San Diego, la medida contribuirá a liberar otras clínicas para que puedan atender a pacientes provenientes de estados restrictivos que no permite la venta de estas pastillas en sus farmacias.
Un estudio de la Universidad de California en San Francisco elaborado en 2018, estimó que entre 300 y 500 alumnas precisan de algún tipo de asistencia médica reproductiva cada mes. Los campus de todas las universidades suman más de 500 mil estudiantes matriculados.
Asimismo, los californianos votarán si la Constitución de su estado debe proteger explícitamente el derecho al aborto las elecciones de medio término previstas para el mes de noviembre.
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