La planta nuclear de Zaporizhzhia, ubicada en el sureste de Ucrania y la mayor de Europa, ha vuelto a experimentar una pérdida de suministro eléctrico externo, marcando así el vigésimo incidente de este tipo desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena, informó este sábado sobre el corte, atribuyéndolo a problemas en la conexión Ferrosplavna-1 de 330 kilovoltios, la única que permanecía operativa.
Este nuevo corte ha puesto de manifiesto nuevamente la situación crítica de la seguridad nuclear en la instalación, actualmente bajo control ruso. Según se detalla, los generadores diésel de emergencia activaron automáticamente para asegurar la refrigeración del núcleo del reactor y otras funciones esenciales de seguridad. Rafael Grossi, director general del OIEA, enfatizó la gravedad del asunto, afirmando que el corte señala la fragilidad de la seguridad nuclear en Zaporizhzhia.
A pesar de que la central ha cesado su producción de energía debido a que sus seis reactores están en parada técnica, requiere un suministro eléctrico constante para refrigerar el combustible nuclear, que aún produce calor residual. Grossi subrayó la “importancia vital” de reforzar la conexión eléctrica de la planta como parte de los esfuerzos para mitigar el riesgo de un accidente nuclear.
En el contexto de estos problemas, se han reportado ataques con drones en la región. Las autoridades rusas han denunciado hasta 14 ataques en un solo día contra la estación de transporte de la planta nuclear, aunque no se han registrado víctimas. Los edificios de una nave y la zona de reparaciones han sufrido daños.
La planta fue tomada por Rusia al inicio de su ofensiva en 2022, y los indicios apuntan a que el Kremlin tiene planes de integrarla a su red energética nacional. En un panorama más amplio, las autoridades de la región rusa de Bélgorod han indicado un incremento en los ataques, con la reciente pérdida de un civil a causa de estas agresiones.
Las últimas cifras expuestas por el Ministerio de Defensa ruso revelan que en la última madrugada se interceptaron 133 drones ucranianos en varias regiones, incluyendo partes de la península de Crimea. Esta tensa realidad pone de relieve el complejo entorno en el que se desarrolla este conflicto, donde la seguridad nuclear y el combate militar se entrelazan en un escenario de creciente incertidumbre.
Queda claro que la situación en Zaporizhzhia es crítica y, mientras continúan los esfuerzos para reparar la línea principal de 750 kV Dniprovska, la comunidad internacional sigue atenta al desenlace de estos eventos, que pueden tener implicaciones profundas no solo para Ucrania, sino para la seguridad global.
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