En junio de 2026, coincidiendo con la celebración del Mundial de Fútbol, el Gobierno de Claudia Sheinbaum dará inicio a uno de sus proyectos más ambiciosos en materia de movilidad: Olinia, un minivehículo eléctrico que busca transformar el panorama automotriz en México. Después de casi dos años de trabajo, el prototipo está a punto de ser revelado, con el Instituto Tecnológico de Puebla como el centro neurálgico de esta innovadora iniciativa.
El coordinador de Olinia, Roberto Capuano Tripp, señala que, mientras los principales productores de vehículos a nivel global cuentan con sus propias fábricas, México ha sido un gran ausente en este aspecto. Este proyecto se presenta como una respuesta a la creciente necesidad de contar con una armadora nacional que fomente la producción local, un hecho que, hasta hace poco, parecía impensable en el país.
Sheinbaum, reconocida por su compromiso con el cambio climático, considera este proyecto como vital para el futuro energético de México. Capuano, con experiencia en el sector energético, reconoce los desafíos que implica la búsqueda de capital para este tipo de innovaciones. Está en proceso de asegurar financiamiento para operar Olinia bajo un modelo de negocio que involucra tanto al Gobierno como a inversores privados.
El mercado de vehículos eléctricos y híbridos en México ha crecido un 18% en 2025, alcanzando 146,424 unidades vendidas. Olinia planea sumarse a este auge con un vehículo diseñado específicamente para trayectos urbanos cortos, dado que el 70% de la población mexicana reside en áreas urbanas y realiza viajes de 30 kilómetros o menos. Los minivehículos, limitados a 50 km/h, no solo son una alternativa a los taxis y mototaxis tradicionales, sino que también ofrecen una solución para la reducción de la contaminación en las zonas metropolitanas.
A menos de tres meses de su lanzamiento, el desarrollo del vehículo se encuentra avanzado, con el diseño finalizado y la lista de materiales casi lista. Están en camino para iniciar la producción en masa. En cuanto a la manufactura, el primer modelo contará con un 50% de contenido nacional, con un objetivo del 70% para 2030. Se estima que la planta tendrá una capacidad inicial de producción de entre 7,000 y 10,000 unidades en 2027, con planes de escalar hasta 50,000 vehículos anualmente.
Los fondos iniciales han superado los 128 millones de pesos, reflejando el apoyo del gobierno federal. No se prevén subsidios, pero se espera establecer normas que favorezcan la adopción de vehículos eléctricos en el mercado. El vehículo tendrá un precio competitivo, proyectándose que costará alrededor de 150,000 pesos, lo que lo posiciona por debajo del costo de los subcompactos de gasolina.
Interesados por el proyecto ya han mostrado voluntad de invertir, y aunque el primer objetivo es el mercado nacional, hay potencial para ventas en países de Centro y Sudamérica, donde se espera que la propuesta resulte atractiva.
En resumen, Olinia no solo representa una apuesta por la electromovilidad en México, sino que se configura como una respuesta a un contexto de creciente preocupación por el medio ambiente y la necesidad de innovaciones sostenibles en el sector automotriz. La colaboración entre el Gobierno y el sector privado será crucial para determinar el éxito de este promete ser un hito en la industria automotriz nacional.
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