La Organización Mundial de la Salud emite un mensaje, donde su director regional, Hans Kluge, ha dejado en claro: “No es una amenaza inmediata, basándonos en la información de China, porque las variantes que allí circulan son las mismas que ya hay en Europa”.
Los representantes de la OMS se han mostrado comprensivos con que, ante la incertidumbre que genera la falta de transparencia en China, los países tomen medidas para proteger a los ciudadanos. “Pero pedimos que sean medidas basadas en la ciencia y que no sean discriminatorias”, ha reclamado Kluge.
Sin mencionarlo, hace referencia a los controles que han puesto en marcha numerosos países europeos, entre ellos España, que piden pruebas de vacunación o test negativos a los viajeros procedentes desde China. Son medidas que se han demostrado carentes de utilidad en los casi tres años de pandemia y que no están en vigor para otros países. Tampoco para Estados Unidos, donde circula la última evolución de la covid, la XBB.1.5, que parece extenderse más rápidamente, aunque no causar más gravedad.
Preguntados sobre la posibilidad de implementar controles en los vuelos con este país, los representantes de la OMS insisten en que sean “no discriminatorias”. “Eso no quiere decir que recomendemos test a los viajeros que lleguen de Estados Unidos. Los países tienen que examinar las evidencias científicas para las pruebas antes de viajar. Con respecto a otras medidas, la recomendación de la OMS es que los pasajeros deberían usar mascarillas en vuelos largos”, ha puntualizado Catherine Smallwood, del equipo de respuesta a emergencias del organismo.
La variante XBB.1.5 esta presente en Europa
Las variantes más contagiosas siempre llegaran a grandes ciudades. “Se están detectando en números pequeños pero crecientes, y estamos trabajando para evaluar su impacto potencial”, ha señalado el director regional del organismo. Ante este previsible avance, la OMS no pide medidas adicionales, pero sí reforzar las herramientas que ya existen, como las mascarillas en lugares de riesgo y transporte público, el refuerzo de la vacunación en la población vulnerable, o la ventilación en espacios cerrados.
Además, Kluge ha hecho hincapié en la necesidad de afinar la vigilancia epidemiológica, que “algunos países han relajado” en los últimos meses: “Debemos ser capaces de anticipar, detectar y responder a tiempo. Esto no solo es así para el SARS-CoV-2, sino también para cualquier amenaza emergente para la salud. De ahí mi mensaje: responsabilidad por parte de los gobiernos y del público en general por igual. Al entrar en 2023, los países de Europa y Asia Central deben redoblar sus esfuerzos para implementar estrategias efectivas comprobadas y evitar ser complacientes. Esto significa reinvertir urgentemente y volver a comprometerse con una vigilancia virológica y genómica mejorada, incluida la vigilancia de aguas residuales, siempre que sea factible”.
La OMS vigila de cerca la XBB.1.5, bautizada oficiosamente como kraken, para tratar de saber hasta qué punto puede suponer una amenaza epidemiológica para el continente. “El comportamiento en Europa no tiene por qué ser el mismo que en Estados Unidos”, ha matizado Smallwood. La XBB.1.5 es el resultado de dos mutaciones de la XBB, que es una fusión de dos variantes de ómicron. El organismo estudia sus características y su expansión para determinar si se le puede considerar una variante nueva distinta a la ómicron (y por tanto ponerle oficialmente otro nombre) o si se mantiene como un sublinaje de esta.
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