Al menos 101 personas han perdido la vida en la reciente epidemia de ébola de la variante Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC). Hasta la fecha, se han confirmado 550 casos de contagio, con 19 pacientes recuperados, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El epicentro de este brote se ubica en la provincia oriental de Ituri, que representa el 94 % de los casos detectados. Abdirahman Mahamud, director de operaciones de respuesta a emergencias de la OMS, ofreció estos datos en una videoconferencia desde Bunia, la localidad más afectada.
El virus del ébola ha traspasado fronteras, afectando también a Uganda, donde se han confirmado 19 casos, dos de ellos fatales. Además, hay una tercera muerte considerada sospechosa de estar vinculada al brote. La OMS evalúa que el riesgo de propagación del virus es “alto” en África subsahariana, aunque “bajo” en el contexto global, debido a la movilidad en la región y a la ausencia de una vacuna o tratamiento específico para la cepa de Bundibugyo.
Para lidiar con esta crisis, la OMS ha enviado más de 100 expertos a las provincias orientales, incluyendo Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Este equipo está compuesto por epidemiólogos y especialistas en vacunación, cuyo objetivo es fortalecer la infraestructura de salud nacional. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, visitó Bunia el pasado sábado para reunirse con autoridades locales y trabajadores de salud, subrayando la necesidad de actuar en un entorno afectado por conflictos que obstaculizan la respuesta a la epidemia.
El último informe de la agencia de salud pública de la Unión Africana destaca que hay 246 muertes sospechosas relacionadas con esta decimoséptima epidemia de ébola que ha azotado a la RDC desde 1976. La situación es preocupante, ya que se ha identificado que el virus comenzó a circular en Ituri cerca de dos meses antes de que la emergencia de salud pública fuera declarada.
Las tasas de letalidad de la cepa Bundibugyo oscilan entre el 30 % y el 50 %, lo que incrementa la urgencia de una respuesta efectiva. Sin embargo, las condiciones de seguridad en la región marcan un gran desafío, complicando tanto el acceso a servicios de salud como las labores de vigilancia epidemiológica.
La actual crisis en la RDC no solo plantea serios retos para el país, sino también para la región en su conjunto, donde el control del brote es esencial para salvaguardar a las comunidades afectadas y prevenir futuras propagaciones.
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