México afronta una situación alarmante en relación con el consumo de drogas, específicamente fentanilo y metanfetamina. De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la ONU, el número de personas que requieren tratamiento por estas sustancias ha aumentado drásticamente en los últimos años. Mientras que países como Estados Unidos y Canadá muestran señales de estabilización en sus cifras de muertes por sobredosis, con 74,091 y 7,057 fallecimientos en 2023, en México la tendencia es contraria, con un incremento constante de ingresos a tratamientos desde 2018.
La ONU ha resaltado el papel de México como uno de los principales productores globales de metanfetamina, junto a Myanmar y Afganistán. Aunque hubo una disminución en las incautaciones de metanfetamina en Norteamérica tras 2021, el país ha reportado un aumento en las admisiones a tratamiento, especialmente entre hombres. Según el informe, “el mercado de metanfetaminas continúa su expansión, con México como un eje clave en la producción regional”, reflejando un preocupante incremento en los daños a la salud pública.
En el ámbito del tráfico de fentanilo, se detalla que el 99% de las incautaciones realizadas globalmente en 2023 ocurrieron en América del Norte, siendo Estados Unidos el principal afectado. La mayoría de las incautaciones de los últimos años tienen su origen en México. Aunque se observa una posible estabilización en el crecimiento del mercado, esto podría estar ligado a una mayor vigilancia sobre los precursores químicos utilizados en la fabricación de estas drogas en territorio mexicano.
A pesar de esta posible estabilización en el mercado de fentanilo, la preocupación persiste. El consumo no médico de fentanilo sigue en aumento, incluso desplazando a opioides tradicionales como la heroína y adulterando otras drogas no opioides, lo que incrementa los riesgos para los consumidores.
En un contexto más amplio, la ONU informó que en 2023, 316 millones de personas de entre 15 y 65 años consumieron drogas, lo que representa un 6% de la población global; un aumento significativo respecto al 5.2% registrado en 2013. Del total, la cannabis se mantiene como la sustancia más consumida con 244 millones de usuarios, seguida de los opioides con 61 millones, y anfetaminas con 30.7 millones.
Por otro lado, se destaca que solo una de cada 12 personas con trastornos por consumo recibió tratamiento en 2023, incrementando así el impacto social y económico de esta crisis. Con medio millón de muertes y 28 millones de años de vida saludable perdidos por causas relacionadas con drogas, la situación es crítica. En 2023, el mercado global de cocaína experimentó una expansión sin precedentes, con una producción ilegal de 3,708 toneladas, un 34% más que el año anterior.
Además, la UNODC advierte sobre la expansión del narcotráfico hacia Asia y África, mientras que la violencia asociada al crimen organizado, antes concentrada en América Latina, está migrando hacia Europa Occidental, con una creciente influencia de grupos del crimen organizado en los Balcanes.
La información presentada corresponde a datos del informe fechado el 26 de junio de 2025. La evolución de esta problemática en el futuro requiere atención constante y un enfoque multidimensional, dado su potencial para impactar negativamente a generaciones enteras si no se abordan adecuadamente las causas y consecuencias del consumo de drogas.
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