El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha instado recientemente a Estados Unidos y Rusia a llegar con urgencia a un nuevo tratado de no proliferación de armas nucleares. Este llamado surge en medio de un contexto internacional tenso, marcado por la expiración del acuerdo Nuevo START. Esta situación ha sido catalogada por Guterres como un “momento grave para la paz y la seguridad internacional”, ya que por primera vez en más de 50 años, no existen límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos de estas dos potencias.
El tratado Nuevo START, que finalizó el 3 de febrero de 2026, había impuesto restricciones significativas a los arsenales nucleares, limitando a cada país a 1,550 ojivas estratégicas desplegadas, lo que representaba una reducción de casi el 30% respecto a los límites establecidos en 2002. Esta normativa no solo facilitó el control de armamento nuclear, sino que también permitía inspecciones in situ, una práctica que se suspendió este año. Guterres enfatiza que esta disolución de acuerdos que habían mejorado la seguridad global no podría haber llegado en un momento más crítico; el riesgo de uso de armas nucleares se encuentra en sus niveles más altos en décadas.
Desde la firma del Nuevo START en 2010, los diálogos sobre control de armas nucleares han ido disminuyendo, y la falta de un marco sucesor pone en peligro los años de progresos en materia de seguridad internacional. Guterres ha manifestado su preocupación por el futuro de estos tratados, instando a ambas naciones a regresar a la mesa de negociaciones de manera inmediata. A medida que Rusia y Estados Unidos controlan más del 80% de las ojivas nucleares del mundo, la necesidad de un nuevo acuerdo es más urgente que nunca.
En 2025, el presidente ruso Vladimir Putin había propuesto extender el tratado por un año, una idea que fue calificada de “buena” por Donald Trump, su homólogo estadounidense en ese momento. Sin embargo, Estados Unidos no avanzó en esa dirección, lo que ahora genera incertidumbre sobre el futuro de los controles nucleares.
La comunidad internacional observa con atención el desenlace de esta situación, donde los esfuerzos por el desarme y la estabilidad global se ven amenazados por la falta de diálogo. La urgencia de un nuevo tratado no puede subestimarse; en un mundo radicalmente diferente del que conocíamos, la cooperación entre las potencias nucleares es esencial para la paz y la seguridad mundial.
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