La OPEP+, alianza compuesta por países productores de petróleo encabezada por Arabia Saudí y Rusia, ha anunciado un incremento significativo en la producción de crudo. A partir de abril, se sumarán 206,000 barriles diarios a la oferta global, un movimiento que pretende responder a las “perspectivas económicas globales estables” y la actual baja en las reservas de petróleo. Esta decisión fue confirmada durante una teleconferencia entre los ministros de Energía de varios países miembros, como Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán.
Un aspecto a tener en cuenta es que, a pesar de la inestabilidad provocada por la guerra con Irán, el anuncio de la OPEP+ no hace mención a dicho conflicto. La escalada entre Irán y potencias como EE. UU. e Israel ha puesto nerviosos a los mercados, especialmente por las posibles interrupciones en el tránsito de petróleo a través del estrecho de Ormuz, un punto crítico donde transita aproximadamente el 20% del crudo mundial.
Este aumento de producción se enmarca dentro de un proceso gradual para deshacer un recorte anterior de 1.65 millones de barriles diarios, implementado en abril de 2023. Después de un período de inactividad en cuanto a aumentos, la OPEP+ ha determinado que estas medidas se realizarán de forma escalonada, ajustándose a las condiciones del mercado hasta recuperar la producción perdida.
Con la próxima reunión de los principales líderes de la OPEP+ programada para el 5 de abril, la atención se dirige hacia el impacto que esta decisión tendrá en los precios del crudo. El barril de Brent, que sirve como referencia en Europa, ya había alcanzado los 73 dólares, el máximo desde julio anterior, lo que despierta preocupaciones sobre un posible aumento a niveles de 90 o 100 dólares en el transcurso de días.
El sector se encuentra en un estado de alerta, especialmente frente a las amenazas de Teherán de interrumpir el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz en respuesta a los recientes ataques. Irán, actualmente el cuarto mayor productor dentro de la OPEP, aporta cerca de 3.3 millones de barriles diarios, y su inestabilidad podría tener repercusiones globales, afectando las exportaciones no solo del país persa, sino también las de Irak y Kuwait, cuyos crudos dependen en gran medida de esta vital ruta marítima.
La OPEP, fundada en 1960 por naciones como Arabia Saudí y Venezuela, ha evolucionado a lo largo de los años y, en 2016, se unió a otros diez países, incluyendo a Rusia, para crear la alianza OPEP+. En un entorno donde la geopolítica y la economía global se entrelazan cada vez más, la dinámica de producción de este grupo se mantiene como un elemento crucial para el equilibrio del mercado energético mundial.
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