En una operación conjunta de la Guardia Civil y los agentes de protección de la naturaleza de la Junta de Castilla y León, que viene realizando investigaciones en la provincia desde hace varios meses, se logró desarticular una banda que se dedicaba a la venta de animales para hacer pocimas. Los delincuentes, bautizados como “cabeza de lobo”, “diente de gorila” y “colmillo de tigre”, vendían animales vivos o sus restos a través de las redes sociales, aprovechando la creciente demanda de productos relacionados con la “medicine man” y la creencia de que estos materiales pueden “curar” enfermedades.
La operación comenzó con la identificación de una página en línea que vendía productos de animales poco comunes. Los agentes descubrieron que los delincuentes tenían contacto con otros traficantes de animales y que, además de la venta de sus restos, algunos ejemplares eran vendidos con vida para ser trasladados al extranjero o para abastecer a coleccionistas privados. Según las autoridades, el tráfico de pieles, huesos y otras partes de animales en peligro de extinción es un gran problema en España y en todo el mundo.
Los delincuentes, que estaban en gran parte desconectados de las redes criminales globales, utilizaban contraseñas y preguntas para garantizar que los compradores fueran genuinos. Los investigadores descubrieron que habían vendido animales de todo el mundo, incluyendo gorilas, elefantes, tigres y rinocerontes.
La banda operaba desde una ubicación secreta en la región y los miembros eran conocidos por su extrema precaución. Se cree que tienen contactos con otros grupos ilegales en China y Europa del Este. La investigación continúa, aunque se espera que se abran cargos pronto. Este hecho refleja la necesidad de una cooperación internacional más sólida para abordar estas redes criminales, que están destruyendo gran parte de la vida salvaje vulnerable del planeta.
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