En una serie de operativos coordinados, fuerzas federales y estatales han logrado la detención de 11 presuntos miembros de grupos criminales en diversos municipios de Sinaloa. El Gabinete de Seguridad del Gobierno de México ha informado que se asegura un arsenal significativo, explosivos y drogas, además de desmantelar instalaciones utilizadas para la producción de metanfetaminas.
Entre los detenidos, destaca Iván Raymundo “N”, conocido como “El 24”, quien es señalado como líder regional de la organización criminal “Chapo Isidro”. Su captura tuvo lugar en un operativo en Culiacán y Mocorito, donde también se incautaron dos vehículos, cuatro armas largas, una pistola, ocho cargadores y un chaleco táctico. Este arresto representa un golpe importante para la estructura criminal en la región.
En otra intervención en Ranchito de los Gaxiola, se detuvo a un individuo que portaba seis armas largas, siete cargadores, 210 cartuchos, dos chalecos tácticos y una cantidad considerable de goma de opio. Estos operativos se llevaron a cabo simultáneamente, evidenciando un esfuerzo concentrado por parte de las autoridades para desmantelar redes criminales en el estado.
La acción no se limitó a estos lugares. En La Amole, Mazatlán, tres personas fueron capturadas, incluyendo un ciudadano extranjero. En su poder se encontraron cinco armas largas, una corta, 29 cargadores y una gran cantidad de cartuchos. Además, en el poblado Las Iguanas, en Concordia, se confiscó un arma larga, 46 cargadores y más de 3,000 cartuchos útiles, lo que sugiere una amplia capacidad de armamento en manos de los criminales.
El operativo también reveló hallazgos inquietantes relacionados con explosivos. En San Ignacio, se detectaron siete artefactos explosivos improvisados junto con estopines eléctricos y cargas explosivas tipo “salchicha”, elevando las preocupaciones sobre la capacidad de estos grupos para realizar ataques más sofisticados.
A través de vigilancia constante, en Escuinapa se encontró un paquete con cinco armas largas y múltiples cartuchos, mientras que un campamento utilizado por estos grupos fue localizado en las inmediaciones de Casas Grandes, donde se aseguraron más armas y equipo táctico.
En un contexto de creciente violencia y lucha por el control territorial, estos operativos son un intento claro de desmantelar las estructuras criminales que operan en Sinaloa. El impacto de estas detenciones y la cantidad de armamento incautado resaltan la batalla en curso entre las fuerzas de seguridad y los grupos delictivos en el país.
Estos eventos reflejan no solo una lucha armada, sino un intento por restaurar la seguridad en una región afectada por años de violencia. La situación en Sinaloa continúa evolucionando y la vigilancia por parte de las autoridades se mantendrá en el centro de la agenda de seguridad del gobierno.
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