La flexibilidad laboral y la ampliación de las licencias de paternidad son aspectos esenciales para promover la corresponsabilidad en el cuidado familiar y abordar las brechas de género en México. Durante la celebración del Día del Padre, varios análisis de organizaciones privadas e institutos de investigación resaltan la urgencia de reformar los esquemas laborales y los marcos regulatorios relacionados con la seguridad social.
Según el “Barómetro de Talento 2026” de ManpowerGroup, un notable 25% de los trabajadores considera que las largas jornadas laborales son un impedimento para disfrutar de su bienestar y para participar en actividades familiares. Esta situación refleja un deseo profundo: según datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del INEGI, el 68.2% de los hombres en México anhela dedicar más tiempo al cuidado de su familia. Además, tres de cada diez trabajadores, sin importar su género, desean reducir su tiempo en actividades remuneradas.
El estrés laboral se vuelve evidente, con seis de cada diez hombres reportando niveles significativos de tensión en su trabajo, aunque alrededor de la mitad de ellos se muestra satisfecho con su empleo. José Luis Aguilera, Director de Talent Solutions Right Management, enfatiza que la conversación sobre el bienestar laboral debe incluir a los padres trabajadores, quienes buscan una mayor participación en la crianza y las responsabilidades familiares. “Al promover la flexibilidad, podemos construir un círculo virtuoso que ayude a cerrar la brecha de género en el ámbito laboral”, señala.
A nivel global, 131 de 195 países ofrecen licencias de paternidad, de las cuales el 54% superan los cinco días. En más de la mitad de los casos, los empleadores cubren el costo de estas licencias. Actualmente, la legislación mexicana estipula 12 semanas de licencia de maternidad, mientras que el permiso de paternidad se limita a solo cinco días laborales, pagados totalmente por el empleador y manteniendo las contribuciones a la seguridad social.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) estima que más de 509,000 hombres podrían acceder al permiso de paternidad cada año. Para reformar la actual duración del permiso, el IMCO propone tres escenarios que buscan fortalecer la corresponsabilidad en el hogar y reducir las barreras que enfrentan las mujeres en el mercado laboral.
La primera propuesta contempla una licencia de cinco días financiada por la seguridad social, con un costo anual de 1,658 millones de pesos (0.01% del Producto Interno Bruto – PIB). Esta carga se distribuye: 70% a los empleadores, 25% a los trabajadores y 5% al Estado. La segunda opción sugiere una licencia de 15 días, con un costo estimado de 4,974 millones de pesos, equivalente al 0.02% del PIB. Finalmente, la tercera propuesta contempla una licencia parental de 54 semanas, que incluiría 14 semanas de maternidad, 13 de paternidad y 27 semanas a compartir entre los progenitores.
La implementación de esquemas flexibles está directamente relacionada con la retención de empleados y la productividad. Aguilera argumenta que la manera en que los padres manejan sus diversas responsabilidades influye decisivamente en la dinámica familiar. Promover entornos laborales saludables no solo beneficia a los trabajadores, sino también a las familias y comunidades en las que estos están inmersos.
El avance hacia una mayor flexibilidad en el trabajo y la adaptación de las licencias de paternidad son pasos fundamentales para construir un futuro más equitativo en el ámbito laboral y familiar.
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