La situación actual en la Junta de Regentes del Smithsonian muestra un panorama complicado. Desde el 2 de marzo de este año, el cuerpo directivo ha sido reducido a 15 miembros tras el vencimiento de los términos de Risa J. Lavizzo-Mourey y John Fahey, quienes, designados por la administración de Barack Obama en 2014, ocuparon roles de liderazgo significativos. Las vacantes generadas aún no han sido llenadas, dejando la composición del consejo en un estado precario.
Risa J. Lavizzo-Mourey, reconocida doctora en políticas de salud y medicina geriátrica, había sido la presidenta de la Junta, mientras que Fahey, chairman emérito de la Sociedad Nacional Geográfica, también dejó su cargo recientemente. Tras su salida, la atención se centra ahora en Denise O’Leary, miembro de la junta de American Airlines, quien verá expirar su mandato la próxima semana. A este dilema se suman tres términos adicionales que expirarán en otoño, incrementando la preocupación sobre el futuro del liderazgo en el Smithsonian.
La falta de movimientos concretos para remplazar a los salientes regentes sugiere un estancamiento que podría estar vinculado a la tensión existente entre la institución y la administración del expresidente Donald Trump. Cabe destacar que es el Congreso, junto con el propio Trump, quien debe aprobar a los nuevos miembros de la Junta. Esta era de incertidumbre ha coincidido con un esfuerzo más amplio de la administración por reorientar al Smithsonian y, hasta cierto punto, ejercer una influencia más directa sobre su dirección.
En marzo de 2025, Trump emitió una orden ejecutiva en la que otorgó al vicepresidente, J.D. Vance, la tarea de eliminar lo que llamó “ideología divisiva centrada en la raza” del Smithsonian. Esto fue parte de una agenda más amplia para fortalecer los valores que la administración consideraba americanos y asegurarse de que las exposiciones y programas en los museos reflejen esa ideología. Desde entonces, se han intensificado las presiones sobre el Smithsonian para alinearse con esta dirección política.
La situación ha estado marcada por conflictos tangibles, incluyendo un ataque prolongado a Kim Sajet, la directora del National Portrait Gallery, lo que finalmente llevó a su renuncia en junio. A su vez, la Casa Blanca lanzó una revisión de las exhibiciones del Smithsonian en busca de asegurarse de que se alineen con estas nuevas directrices.
Un aspecto particularmente crítico ha sido la respuesta de la comunidad artística y académica, en la cual varios artistas han optado por cancelar su participación en programas del Smithsonian, acusando a la institución de censura ante la creciente politización del contenido cultural. Estos eventos han exacerbado tensiones ya presentes, generando un ambiente de incertidumbre entre los trabajadores de museos y los artistas a nivel nacional.
Con las expectativas sobre la renovación de la Junta y la creciente presión política que enfrenta el Smithsonian, el impacto de estas dinámicas en la dirección futura de la institución sigue siendo motivo de atención. A medida que se acercan nuevas fechas de caducidad de mandatos, la pregunta de quién estará a cargo del Smithsonian en los próximos años se vuelve cada vez más pertinente. La intersección de la cultura, la política y las artes en el contexto estadounidense sigue siendo un terreno de constante cambio y desafío.
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