La historia de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha vuelto a capturar la atención nacional tras la confirmación de su muerte en un operativo llevado a cabo el 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco. Este evento ha reavivado las inquietudes sobre el impacto de su liderazgo en el narcotráfico mexicano.
El CJNG fue fundado alrededor de 2010, producto de una fractura en el Cártel de Sinaloa. Inicialmente conocidos como “Los Torcidos”, este grupo comenzó su andadura criminal en Jalisco, expandiéndose posteriormente a estados clave como Guanajuato, Nayarit y Zacatecas. Su rápida consolación se debe a episodios de violencia, disputas territoriales y un control efectivo sobre rutas de tráfico.
En menos de dos décadas, el cártel alcanzó un notable crecimiento, estableciéndose en gran parte del país gracias a su estructura operativa flexible y un eficiente reclutamiento. Entre los factores que facilitaron su ascenso se encontraban la fragmentación de otros grupos criminales y el control estratégicos de las rutas del Pacífico.
Detrás de esta expansión y del poderío del cártel se encontraba “El Mencho”, quien durante años fue catalogado como el narcotraficante más buscado por las autoridades estadounidense y mexicana. Nacido en Aguililla, Michoacán, su juventud estuvo marcada por la pobreza y trabajo en el campo. A los 18 años, emigró a Estados Unidos, donde comenzó su carrera en el tráfico de drogas. Su detención en 1986, junto a su hermano, marcó un primer hito en su trayectoria.
Tras ser deportado en 1996, trabajó como policía en Tomatlán, Jalisco, antes de unirse al Cártel del Milenio. Con la caída de su líder, Oseguera Cervantes se apoderó de “Los Torcidos”, estableciendo el CJNG y afianzando su control sobre importantes rutas de narcotráfico, implementando una política de violencia sistemática.
El reciente operativo que resultó en su muerte no solo marca el fin de un capítulo significativo en la historia del narcotráfico en México, sino que también plantea preguntas sobre el futuro del CJNG. Normalmente, cuando un líder de tal magnitud es abatido, se preve una reorganización interna en el cártel, un proceso que puede desencadenar un aumento de la violencia en las áreas donde tienen presencia.
Así, mientras se lleva a cabo el análisis de las repercusiones de la caída de “El Mencho”, el 22 de febrero de 2026, representa un giro crucial en el mapa criminal del país, que necesitará atención constante mientras las autoridades buscan contener el vacío de poder que ha dejado este infame líder.
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