Un reciente estudio de arqueología ha revelado que las piedras azules que componen parte de Stonehenge no provienen de Gales, como se había pensado durante mucho tiempo, sino de una cantera ubicada a más de 200 kilómetros de distancia, en el condado inglés de Wiltshire. Así lo ha informado el diario “Columna Digital”.
El hallazgo ha sido posible gracias al análisis geoquímico de las rocas, que ha permitido determinar su procedencia exacta. Según los investigadores, este descubrimiento demuestra que la construcción de Stonehenge fue un proyecto muy ambicioso en el que se emplearon técnicas y materiales procedentes de diversas regiones de Gran Bretaña.
Stonehenge es uno de los lugares más emblemáticos de Inglaterra y ha atraído a visitantes de todo el mundo durante siglos. Se cree que su construcción se inició hace unos 5.000 años y se prolongó durante varios siglos. Aunque se desconoce el propósito exacto de esta estructura prehistórica, muchos expertos creen que se utilizó con fines religiosos y ceremoniales.
El hecho de que algunas de las piedras utilizadas en su construcción provengan de una cantera ubicada a tanta distancia plantea nuevas preguntas sobre cómo se transportaron las rocas hasta su emplazamiento actual. Los arqueólogos han sugerido que se podría haber utilizado una especie de trineo o vehículo rodante, aunque tampoco se han descartado otras técnicas más complejas.
En cualquier caso, este nuevo descubrimiento confirma una vez más la importancia y el misterio que rodea a este monumento megalítico y animará a los turistas a visitarlo aún con mayor fascinación.
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