Data desde hace 800 años la tradición de colocar un Nacimiento durante las fiestas decembrinas, cuando el santo fundador de la orden franciscana, Francisco de Asís (1181-1226), reunió a gente un 24 de diciembre para que caracterizara el Nacimiento del niño Jesús a manera de obra de teatro.
Así lo relatan a Crónica el equipo de guías y el deán Ricardo Valenzuela, de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, recinto donde se colocó un nacimiento fiel al instaurado por De Asís. Dicho nacimiento se ubica en la Capilla de las ánimas y se puede solicitar una visita directamente en Catedral.
“A los mexicanos nos gusta decorar el nacimiento como se nos ocurre o como creemos que debió ser, lo tropicalizamos, pero nosotros en Catedral buscamos el tema de la gruta que fue donde nació el niño, ojalá hubiera sido una casa. Una gruta significa el lugar donde vivían y comían los animales, pero también donde se alojaban los ladrones, es decir, el niño nació en las condiciones más precarias y deplorables”, expresó Valenzuela.
“El nacimiento es de origen italiano, nace en 1221 con idea de recrear el nacimiento de Jesús. Si recordamos, esa fecha de 1221 está en relación directa con la Edad Media, entonces las personas no tenían acceso a la lectura de la Biblia. Lo que buscó De Asís fue que la gente pudiera tener un acceso a los misterios de la Navidad de manera más sencilla”, indica uno de los guías.
El santo italiano caracterizó a unas personas que eligió previamente y a quienes les pidió guardar el secreto hasta la noche del 24 de diciembre.
“Tocó las campanas esa noche, la gente salió extrañada porque no esperaban ninguna misa y San Francisco los esperó en una simulación de una gruta y fue ahí donde la población vio por primera vez el nacimiento”, detallaron los guías.
Desde entonces surgió la tradición y a petición de los reyes se requirió que las personas hicieran figurillas de madera u otro material perdurable para seguir representando esa escena. Años adelante, con la llegada de la imprenta, la distribución del evangelio fue más sencilla.
Sobre la figura de la virgen, los guías detallan que en el Antiguo Testamento era difícil que una mujer pudiera dar a luz como hoy lo concebimos, y tanto el parto como la menstruación eran momentos complicados para las mujeres.
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