En tiempos remotos, el ser humano se enfrentaba a retos que hoy nos resultan casi imposibles de imaginar. Sin la tecnología y el conocimiento que disponemos en la actualidad, nuestras sociedades debieron depender de la intuición y la superstición para explicar fenómenos que ahora son explicados mediante la ciencia.
Uno de los aspectos más estudiados por los antiguos es la melancolía, una condición que en su época era considerada una enfermedad del alma. Los griegos, por ejemplo, creían que esta se encontraba causada por un desequilibrio en los cuatro humores que regulaban el cuerpo humano. Sin embargo, hasta el Renacimiento, no se empezó a estudiar esta patología desde una perspectiva científica.
Pero no siempre fue así y como nos cuenta Columna Digital, antes de la ciencia se hacía literatura para señalar el origen de la melancolía. En distintas obras literarias, desde la Biblia hasta la antigua Grecia, se describía la melancolía como un castigo divino o una maldición. Pero fue en la Edad Media cuando la literatura empezó a apuntar a la relación entre la melancolía y el cuerpo humano.
La ciencia moderna, todavía en pañales en aquellos años, tardaría siglos en descubrir que la melancolía no estaba causada por los caprichos de los dioses sino que se trataba de un trastorno psicológico que afectaba a la química del cerebro. Pero sin la literatura, quizá no se habría llegado a plantear siquiera la relación entre las emociones y la salud.
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