Los precios del oro al contado han experimentado una significativa caída, marcando un descenso por debajo del nivel psicológico clave de 4,000 dólares por onza, un hito no registrado desde noviembre de 2025. Este retroceso se sitúa bajo la presión de un dólar estadounidense en fortalecimiento y de las crecientes expectativas sobre la permanencia de las tasas de interés en niveles elevados.
Recentemente, el dólar ha reforzado su valor, encareciendo así el oro, que es cotizado en esta divisa, para los inversores que utilizan otras monedas. Este cambio ha llevado a los operadores a aumentar sus apuestas sobre un posible incremento de las tasas de interés en Estados Unidos durante este año. Tras la última reunión del banco central estadounidense, se percibe un tono agresivo respecto a la política monetaria, especialmente en un contexto donde persisten temores sobre la inflación por los efectos de la guerra con Irán.
La expectativa de una subida de tasas para septiembre es inminente, según afirma Tai Wong, un operador independiente de metales. Este aumento inminente, sumado al fortalecimiento del dólar, que alcanza niveles no vistos en 13 meses, está generando una significativa presión sobre los metales preciosos. Wong también sugiere que, aunque hay un soporte estable justo por debajo de 3,900 dólares, y continúan las compras por parte de los bancos centrales, el mercado del oro podría entrar en una fase de consolidación prolongada, ya que ha perdido el atractivo para muchos inversores.
El oro, tradicionalmente visto como un refugio, pierde parte de su atractivo en momentos de incremento en las tasas de interés, dado que no ofrece rendimiento directo. Desde su máximo histórico de 5,594.82 dólares a finales de enero, ha declinado más de 1,500 dólares por onza, reflejando una notable volatilidad en el mercado.
En cuanto a las proyecciones, los analistas de ING han revisado a la baja sus expectativas sobre el oro. Ahora estiman que los precios promedio podrían alcanzar 4,300 dólares la onza en el tercer trimestre de 2026, y 4,600 dólares en el cuarto, tras haber anticipado anteriormente cifras más optimistas de 4,850 y 5,000 dólares, respectivamente.
La situación actual del oro refleja un mercado en ajuste, donde los inversores analizan con cautela los posibles cambios en la política monetaria y los efectos del fortalecimiento del dólar en un entorno global incierto.
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