El precio del oro registró una caída abrupta en los mercados internacionales, situándose por debajo de los 4,000 dólares la onza y alcanzando sus niveles más bajos desde julio de este año. Esta tendencia se produce en medio de una oleada de aversión al riesgo y movimientos significativos en otros activos financieros, lo que ha impactado a inversionistas y mercados en México y el mundo1.
En los últimos dos meses, el oro ha perdido un 14% de su valor, después de haber superado los 4,650 dólares la onza a finales de agosto. La caída se intensificó en las últimas 48 horas, acompañando a la baja a las bolsas y sin beneficiarse de las desinversiones en activos de mayor riesgo1.
Factores detrás del desplome del oro
El desplome del oro ha sorprendido a los mercados, ya que tradicionalmente es considerado un activo refugio en tiempos de turbulencia financiera. Sin embargo, en esta ocasión, el oro no ha logrado captar el flujo de capital que salió de activos más riesgosos, como las acciones tecnológicas, y ha caído junto con la bolsa1.
Analistas destacan dos factores principales detrás de esta caída: el aumento en los precios del petróleo y las recientes medidas de control de capital en China. El barril de Brent se revalorizó un 26% en el mismo periodo en que el oro perdió valor, lo que ha generado expectativas de que las tasas de interés en Estados Unidos se mantendrán elevadas por más tiempo, reduciendo el atractivo del oro como inversión1.

El papel de China y el mercado global
A pesar de que las tenencias de productos respaldados por oro físico aumentaron en unas 70 toneladas desde el verano, el precio del metal precioso cayó más de un 13% en ese periodo, lo que representa una desconexión inusual entre la demanda física y el precio1.
Los analistas de Julius Baer señalan que la presión vendedora podría estar relacionada con la necesidad de los inversionistas chinos de obtener liquidez, debido a nuevas restricciones impuestas por su gobierno sobre el capital mantenido en el extranjero. Esto habría forzado la liquidación de posiciones en metales preciosos, generando ventas que no se reflejan inmediatamente en los datos habituales del mercado1.
Perspectivas para los inversionistas
A pesar de la magnitud de la caída, algunos analistas consideran que estas desinversiones no deberían provocar una baja duradera en los precios del oro. Según Julius Baer, "los riesgos para el precio a corto plazo parecen inclinarse más bien a la baja", aunque mantienen una visión favorable para el oro a largo plazo1.
El mercado de derivados otorga un 81% de probabilidad a que la Reserva Federal de Estados Unidos aumente las tasas de interés en su reunión de diciembre, lo que podría seguir influyendo en la cotización del oro en el corto plazo1.
Qué significa para México
Además, el desplome afecta a los mercados financieros nacionales, pues el oro es un componente relevante en las decisiones de inversión y en la diversificación de portafolios, especialmente en momentos de incertidumbre global1.
Nota de la Redacción: esta nota se basa en la información disponible al publicarla y se actualizará si otras fuentes aportan más datos.
Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por Expansión.






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