El oro se mantuvo estable el 7 de mayo de 2026, en medio de un clima de optimismo por un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Esta expectativa ayudó a mitigar las preocupaciones sobre la inflación y las tasas de interés permanentes, aunque las ganancias del metal precioso fueron limitadas tras informes que indicaron que Teherán no permitiría la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
El precio del oro al contado retrocedió un leve 0.08%, situándose en 4,687.24 dólares por onza, después de haber alcanzado un máximo de dos semanas al inicio de la sesión. En contraste, los futuros del oro estadounidense cerraron con un incremento del 0.4%, alcanzando los 4,710.90 dólares. Bob Haberkorn, estratega sénior de mercado de RJO Futures, comentó que, si se logra mantener el alto el fuego y reiniciar la actividad comercial tras la apertura del estrecho, prevé que el oro podría escalar hasta los 5,000 dólares la onza.
Fuentes indican que Estados Unidos e Irán están cerca de alcanzar un acuerdo temporal que pondría freno a la guerra, aunque dejaría sin resolver las cuestiones más delicadas. Durante los últimos dos meses de conflicto, el oro al contado ha acumulado una caída de 11.19%. Sin embargo, antes de este periodo, el metal había experimentado un notable repunte del 22.31%. En el balance anual de 2026, el oro continúa mostrando una ganancia del 8.62% respecto a su cierre en 2025.
Un informe de TD Securities sugiere que, si las presiones inflacionarias derivadas del conflicto y del petróleo comienzan a disminuir, el oro podría superar los 5,200 dólares por onza. La demanda se ve respaldada por el dato de que el banco central de China ha acumulado oro durante dieciocho meses consecutivos hasta abril.
En el ámbito de otros metales, la plata al contado incrementó su valor en un 1.40%, alcanzando los 78.43 dólares y marcando su nivel más alto desde el 17 de abril. En contraste, el platino perdió un 1.2%, cotizando a 2,036.28 dólares, mientras que el paladio cayó un 2.5%, situándose en 1,498.86 dólares.
El cobre, por su parte, experimentó una ligera caída de 0.40%, cotizando a 13,346.93 dólares por tonelada. Los precios del cobre, un metal clave en los sectores energético y de la construcción, habían alcanzado 13,462 dólares el miércoles, su máximo desde el 23 de abril. Otras operaciones metalúrgicas reflejaron un leve avance en el plomo, que alcanzó 1,990 dólares por tonelada antes de ajustarse a 1,979.95 dólares, mientras el aluminio sufrió una caída del 1.21%, ubicándose en 3,483.23 dólares. El zinc se apreció un 1.22% a 3,451.10 dólares, el estaño avanzó un 0.5% a 54,105 dólares, y el níquel se debilitó en un 0.6%, cerrando a 19,090 dólares.
La continuidad de estos cambios en los precios de los metales dependerá de la evolución de las tensiones geopolíticas y las condiciones del mercado global.
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