Saúl “Canelo” Álvarez ha enfrentado un revés significativo en su carrera tras perder la corona de los supermedianos ante Terence Crawford. En una pelea que sorprendió a muchos aficionados al boxeo, los jueces otorgaron la victoria a Crawford con tarjetas de 116-112, 115-113 y 115-113, consolidándose así como el nuevo campeón unificado de las 168 libras.
Este resultado no solo ha dejado perplejos a los seguidores del boxeo, sino que también ha propiciado la burla de algunos, incluyendo a Óscar de la Hoya, un destacado exboxeador y promotor. De la Hoya, conocido por su relación tumultuosa con Álvarez, tiró leña al fuego tras la derrota de Canelo. A través de un video en sus redes sociales, apareció luciendo una camiseta con la frase “Eat more meat” (come más carne), lo que hace referencia a un caso de doping en el que se vio envuelto Álvarez hace algunos años.
En un tono irónico, De la Hoya se dirigió a sus seguidores afirmando que siempre tuvo la razón respecto a la carrera de Canelo, enfatizando que sus comentarios se basan en hechos verídicos sobre el desempeño del boxeador mexicano. “¿Qué acabas de ver? Solo hablo de los hechos”, sentenció de manera desafiante.
La relación entre ambos ha sido extremadamente complicada desde 2020, cuando Canelo decidió romper su contrato con Golden Boy Promotions, empresa fundada por De la Hoya. Esta ruptura se debió a desacuerdos en la gestión de su carrera, la falta de transparencia y diferencias sobre la dirección deportiva y los ingresos de sus peleas.
A lo largo de los años, ambos han intercambiado críticas públicamente. Canelo ha manifestado que perdió confianza en De la Hoya debido a decisiones que afectaron su trayectoria, mientras que De la Hoya ha calificado a Canelo de “desagradecido”, criticando su actitud después de haber alcanzado el éxito juntos.
El conflicto no se limita a diferencias personales, también incluye complicaciones contractuales, como las que surgieron con la plataforma DAZN, así como disputas sobre el control y las negociaciones de las peleas. La relación, que fue simbiótica durante casi una década, ha culminado en un distanciamiento que parece irremediable.
Este giro en la carrera de Canelo y la burla de De la Hoya surgen en un momento crítico, enfatizando no solo la naturaleza competitiva del boxeo, sino también los complejos vínculos entre quienes lo practican y lo gestionan. La historia de Álvarez y De la Hoya es un recordatorio de las tensiones que pueden existir en el mundo deportivo, un entorno que puede ser tan implacable como el ring mismo.
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