Ovidio Guzmán, uno de los hijos del infame Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró culpable recientemente en una corte de Chicago de varios cargos serios relacionados con el narcotráfico internacional y la delincuencia organizada. Este desarrollo marca un hito significativo en la lucha contra el Cártel de Sinaloa, del cual Ovidio ha admitido ser líder y principal operador en el tráfico de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos.
Con 35 años, Ovidio enfrenta acusaciones que incluyen conspiración para liderar una empresa criminal, importación y distribución de fentanilo, lavado de dinero y el uso de armas de fuego. Su culpabilidad podría resultar en una condena que, aunque severa, podría ser menos que la cadena perpetua que cumple su padre tras su condena en un juicio altamente publicitado en 2018.
El traslado de Ovidio a Estados Unidos en 2023, tras su arresto en México, ha sido objeto de atención mediática. Según Mike Vigil, exjefe de operaciones de la DEA, se espera que Ovidio proporcione información valiosa sobre las operaciones del Cártel de Sinaloa, incluyendo detalles sobre la adquisición de precursores químicos para la producción de metanfetaminas y fentanilo, así como sobre conexiones con empresarios y figuras políticas que han brindado protección al cártel.
Ovidio menciona que puede testificar en futuros juicios contra otros narcotraficantes, similar a lo que hizo Jesús Vicente Zambada, alias “El Vicentillo”, en el caso contra “El Chapo”. Mientras tanto, las autoridades estadounidenses han facilitado la entrada a Estados Unidos de 17 familiares de Ovidio como parte de un acuerdo.
La historia de Ovidio en el ámbito criminal comenzó a captar atención el 17 de octubre de 2019, cuando fue detenido en una operación que se tornó caótica, conocida como el “Culiacanazo”, resultando en su liberación temporal por orden del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien alegó que la decisión evitó un enfrentamiento violento. Este año, tras su segunda captura en enero, fue finalmente extraditado.
Las tensiones dentro del Cártel de Sinaloa han ascendido a niveles alarmantes, especialmente tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada, con enfrentamientos violentos que han dejado más de 1,200 muertos y 1,400 desaparecidos en Sinaloa. Los hermanos de Ovidio, Joaquín, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, son identificados como líderes de “Los Chapitos”, una facción del cártel. El gobierno de Donald Trump ha intensificado su ofensiva, con sanciones adicionales y recompensas millonarias por cada uno de los líderes prófugos, acentuando la presión sobre las operaciones de los cárteles.
Este contexto muestra la complejidad de la lucha contra el narcotráfico en el continente americano, con un impacto negativo que se extiende más allá de las fronteras de México y Estados Unidos, afectando a comunidades y gobiernos simultáneamente. La situación sigue evolucionando, dejando a la opinión pública expectante sobre los próximos capítulos de esta saga criminal.
(La información se basa en datos de la fecha original de publicación, 2025-07-11.)
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